MODAS, LAS MALDITAS MODAS.

      1 comentario en MODAS, LAS MALDITAS MODAS.

Un profesor que no se forma continuamente me genera dudas, a no ser que  tenga un don especial, por lo general no confío en nadie que crea que lo sabe todo y que todo lo hace bien, sobre todo si es docente. Creo que esta es una de las razones por las que tiendo a recibir con mucho interés cada  innovación en el campo de la educación y soy muy receptiva a todo lo que pueda mejorar mi trabajo.

Dicho esto, hace tiempo que me siento inmersa en una especie de pasarela Cibeles educativa, donde una tras otra se nos presentan novedades que adoptamos con los ojos cerrados y sin analizar en profundidad lo que nos ofrecen en realidad. Hace unos años (pocos) era muy difícil encontrar una ponencia, un curso de formación, una entrada en un blog, un tweet, un taller, una jornada de formación, o un webinar en el que no apareciera de una manera u otra la clase invertida, o mejor, la “flipped classroom” que suena mejor; luego le tocó el turno de manera mucho más masiva a la gamificación, a las inteligencias múltiples y ahora le toca el turno a las benditas emociones.

Tengo la sensación de que intentan vendernos la moto y la compramos (me incluyo) con excesiva facilidad y con muy poco criterio. Si soy sincera, creo que aparte de la clase invertida que sí me parece que ha supuesto un enfoque novedoso, ninguno de los otros dos conceptos que he mencionado antes son algo nuevo, por mucho que últimamente se publique sin parar sobre ellos. ¿De verdad es algo revolucionario utilizar el juego como recurso de apoyo para el aprendizaje? ¿De verdad nos motivamos más para terminar un curso o un MOOC si nos dan una insignia cada vez que terminamos un módulo? No señores, lo que me motiva para aprender es que curso sea interesante, que me enseñe cosas y que derrumbe ideas erróneas que tenía antes. Y no, tampoco necesito emocionarme cada segundo que estoy en clase, de hecho aquí estoy, sin haberme emocionado la mayor parte de mi vida escolar y siendo perfectamente capaz no solo de comer e ir al baño sola, sino también de dar unas clases bastantes solventes  y no, ponerle  la etiqueta de “neurociencia” no la hace más válida. Evidentemente, cuanto más cómodo se sienta un alumno en clase, mejor aprenderá, eso lo sabemos todos los que estamos en esto por vocación desde la primera semana de clase, y es muy útil que estos fenómenos se pongan negro sobre blanco, que se les ponga nombre y que se les dedique tiempo, pero a veces, los alumnos tendrán que memorizar, tendrán que aprender cosas que no les interesan, y estarán en clase con ganas de estar en otro sitio.

¿Por qué entonces esta proliferación de tendencias y modas? ¿Por qué dedicarle tantísimo tiempo en los cursos de formación? Imagino que la mercantilización de la educación tiene mucho que ver. Es algo de lo que se habla mucho en los foros de profesores en la formación reglada, aunque no tanto en nuestro ámbito, probablemente, porque la formación de profesores se ha convertido en un área alternativa para profesores que no pueden o no quieren seguir en el aula de español. Hay que hinchar la burbuja y ofertar información molona, porque amigos, ¿a qué chaval recién salido de la facultad de derecho y que se hace un cursillo para poder sacarse unas perras mientras encuentra curro en un bufete le vas a encerrar una semana (porque en una semana te hacen profe) a aprender sobre gramática, fonología, pragmática, etc,…que al final es lo que estás enseñando en clase? A ninguno, porque esto echaría para atrás a la mitad de los candidatos.

f=”https://otroprofedeele.com/profes/wp-content/uploads/2018/06/antenna-503044-unsplash.jpg”> Photo by Antenna on Unsplash[/capt

Pero desgraciadamente, este no es desde mi punto de vista lo peor de la situación. Para mí lo más grave es que profesores curtidos todavía nos estemos dejando deslumbrar por estas megaestrellas educativas, twitter- predicadores y toda esta homeopatía educativa  y que no seamos más críticos con lo que nos están vendiendo. Quiero decir que evidentemente hay que ser curioso y darle una oportunidad a todo, pero se supone que somos científicos, deberíamos buscar fuentes más allá del señor que me está vendiendo el crecepelo infalible. 

¿Qué podemos hacer para solucionarlo?  Me parece complicado. Habría que empezar a cuestionar a muchas de estas estrellas de la educación, que nos encantan, pero que no nos están enseñando nada nuevo. Deberíamos intentar entender por qué caemos cada vez y eso  supone un ejercicio de autocrítica importante. Deberíamos reflexionar y tratar de entender por qué después de años en el oficio, nos dejamos encantar con cosas que ya sabemos, con un envoltorio nuevo y puede ser que la respuesta no nos guste porque muy posiblemente, gran parte del problema esté en que somos conscientes de que hacemos cosas mal y nos agarramos a un clavo ardiendo, un clavo bonito,  pero al rojo.

[/caption]El fenómeno me preocupa mucho porque es algo que estamos promoviendo desde dentro creando, entre otros problemas, una enorme burbuja formativa de la que hablaré en próximas entradas, que no aporta nada en absoluto y que por el contrario, está llevando al mundo ELE por un camino  que no creo que nos traiga nada bueno.

1 pensamiento sobre “MODAS, LAS MALDITAS MODAS.

  1. Pingback: LA BURBUJA FORMATIVA – Profes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *