MIS ALUMNOS NO HABLAN ESPAÑOL

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Últimamente estamos siendo testigos de un fenómeno asombroso en la escuela en la que trabajo, un fenómeno tan nuevo y tan sorprendente que nos ha pìllado con la guardia baja y nos está llevando a la locura: nuestros grupos de alumnas alemanas de las mañanas solo hablan alemán en clase. Sí, tan surrealista como parece. Sólo los grupos de chicas alemanas au pair (algún día escribiré una entrada sobre lo que han cambiado estos grupos en los diez últimos años):alucinante.

El fenómeno empezó siendo puntual, un profesor, un grupo, desesperación. “Bueno”, pensamos, “no todos los grupos son iguales, ten paciencia, ya verás como terminan hablando español en clase”, pero no, la paciencia no vale, el problema cada vez se va generalizado más y lo cierto es que genera mucha tensión en las clases: el resto de alumnos está molesto, los profesores también, es difícil hacer actividades  en grupo porque por mucho que las separemos, hay tantas que siempre coinciden al menos dos y no necesitan más, y lo peor es que da igual el nivel y es descorazonador ver a estudiantes de niveles altos trabajando en alemán en una clase de español. Además, no creáis que esto le pasa a los profes novatos, no, nos está pasando a todos.

Yo he probado de todo: hablo con ellas y les explico las bondades de hablar español en clase, las recompenso cuando lo hacen, las separo como en el cole, les explico lo mal educado que resulta hablar en alemán cuando nadie más del grupo lo entiende, las ignoro, incluso me enfado y en serio, eso en  clase es muy difícil para mí, pero lo cierto es que  algunos de mis compañeros han llegado a sufrir “alteraciones del orden” bastante graves en clase. ¿La causa? no tengo ni idea, le damos vueltas y más vueltas pero no llegamos a una conclusión.

El caso es que cuando ya me había hecho con una lata de gasolina y un mechero para quemarme a lo bonzo, tras la amenaza de aparecerme en sus sueños en forma de espíritu terrorífico por los siglos de los siglos, apareció en mi vida el PDP de Edinumen y en el hangout del primer módulo Analí Fernández mencionó los ” chungo points” de un compañero que tiene un problema similar al nuestro.

La idea es que cada vez que un alumno usa en clase un idioma que no sea español, recibe un “chungo point” y lo que más me gusta, si ellos escuchan a un compañero que hace lo mismo, le pueden pasar uno de los suyos.

Mi cabeza empezó a carburar. Soy realista: en mi grupo actual este problema no se solucionaría dándoles chungopoints. Podía ver sus caras: ceja alzada, sonrisa burlona , un “pssss”, risitas, y a contarle a la amiga en alemán por donde se pasa ella los chungopoints (sí, este es el nivel). No, tenía que ir un paso más allá. NADIE que no hable español el cien por cien de la clase puede pasar a nivel B2 por lo cual, aquella persona que tenga al final cinco puntos, no pasará al siguiente nivel.

Y para suavizar un poco tanta maldad y porque nunca hay suficientes ocasiones para aprender decidí ir un paso más allá y hacer los puntos físicos, de esa forma, al tenerlos de esa manera mas tangible, se hacen mucho más evidentes y no los olvidan por lo que están mucho más alerta para escuchar a los compañeros.

Además, cada tarjeta lleva un consejo en forma de expresión con animales y por detrás una razón por la que es mucho mejor hablar español en clase que no hacerlo. ¿lo veis? no soy tan mala.

Tras un mes de prueba, debo decir que el resultado ha sido espectacular desde el primer día. Es cierto que al principio se lo tomaron un poco a broma, creo que no me veían capaz de restarles puntos de la nota final (llamadme Santa Raquel) y ni se molestaban en pasarles sus tarjetas a las compañeras a las que escuchaban hablando alemán, pero según iban pasando las semanas y me mostraba implacable empezaron a entrar en el juego.

Pero lo mejor no ha sido eso. Reflexionando con la clase sobre la “penalización”, el balance es mucho más que positivo: les ha gustado darse cuenta de que son perfectamente capaces de hacerse entender en español, en general todos (alemanes y no) notan que su avance individual y grupal durante este último mes ha sido mucho más rápido y lo achacan al hecho de usar únicamente el español. También admiten que su confianza para hablar fuera de clase en español se ha reforzado y les han gustado especialmente las frases con animales: ahora las utilizan continuamente. Lo dicho, un éxito.