LA LENGUA DE CLASE

      2 comentarios en LA LENGUA DE CLASE

En la última entrada os contaba algunos de los cambios a los que me he enfrentado al trabajar en Escocia. En sucesivas entradas me gustaría profundizar en algunos de ellos, en los que me están suponiendo mayores retos y hoy me gustaría comenzar con el tema de qué lengua usar en clase.

Para comenzar, tengo que reconocer que  siempre he sido un poco radical en este tema: la clase se da en español y dentro de lo posible, los alumnos también se deben comunicar en español. Como una talibana, he basado mi trabajo durante años en una interpretación radical de cuanto curso de didáctica ha caído en mis manos.

En la escuela en la que trabajaba en Madrid esta premisa funcionaba  ya que, aunque  casi siempre me encontraba a algún alumno que me pedía una explicación en inglés o que directamente me preguntaba alguna duda en esa lengua, era muy fácil que terminaran aceptando el español como única lengua en la clase, por diferentes razones. En primer lugar, no es justo, en una clase multicultural en la que hay alumnos de diferentes nacionalidades y que no hablan inglés,  explicar algún punto en este idioma si no soy capaz de hacerlo en ruso, portugués, búlgaro o chino. Por otro lado, estos alumnos tenían entre cinco y diez horas de clase semanales y vivían en un país de habla española, por lo que además de lo intensivo de la formación, al cabo del día se encontraban rodeados de estímulos  que inconscientemente les hacía mejorar. Al final la lucha, duraba poco ya que ellos mismos se daban cuenta de que en poco tiempo seguían la clase más menos sin problemas y que con un poco de paciencia y esfuerzo la mejoría era notable.

Pero aquí las cosas son muy diferentes. Todas mis clases, son de nivel A1. Los estudiantes son básicamente escoceses y aunque hay alumnos de otras nacionalidades, lo cierto es que están aprendiendo español porque ya dominan el inglés. Además las clases son un día a la semana y  el contacto con el español entre una clase y otra es prácticamente nulo.

Al final me encontraba ante dos opciones: seguir mi método y dar toda la clase en español aunque más despacio, y hacerme a la idea de que al final un porcentaje alto se terminará frustrando y abandonará o bien, bajarme del burro e intentar ponerme en su lugar, el de personas que después de estar todo el día trabajando, sacrifican su cena para venir a clase a aprender español. Si eso no es motivación, ya me dirán ustedes qué es.

Al final, como todo en esta vida, creo que la clave está en aplicar el sentido común. Una parte importantísima de nuestro trabajo es mantener la motivación de nuestros estudiantes alta, que vengan contentos a clase, que se vayan todos los días a casa satisfechos porque saben más que cuando han llegado. Reconozco que  usar el inglés en clase, a mí como profesora me complica la tarea mucho más que darla en español.  Desde el principio soy consciente de que hay que afinar mucho para ir cambiando gradualmente al español, sin que a ellos les resulte traumático el cambio, pero que es difícil alcanzar esta finura y que existe el riesgo de que se acomoden al inglés y que sea cada vez más complicado que acepten español, especialmente en grupos con tan pocas horas semanales donde el avance es mucho más lento. Siendo honesta, confieso que yo a día de hoy no he logrado hacer la transición cómoda y gradual con la que sueño y es que es complicado, por lo menos para mí, pasar al español cuando tengo a la clase entregada en el proceso de entender algo.

¿Cómo lo hago entonces? A duras penas, con estrategias muy básicas, que todavía no sé si funcionan. Para mí es muy importante que hablen español desde el día uno, así que para esa primera clase siempre dejo las presentaciones (nombre, apellidos, edad, trabajo, nacionalidad, etc), así ya pueden dar información sobre ellos mismos y preguntas a los compañeros. Desde el primer día ven que pueden hablar y entender español. Para la segunda clase reservo las preguntas para clase: ¿Puedes repetir?¿cómo se dice…. en español? ¿qué significa….?, etc y aquí sí soy inflexible, solo pueden usar el español para preguntarme estas cosas. Así, en los días sucesivos vamos aprendiendo expresiones, frases, etc, que nos ayudan a la comunicación entre nosotros en clase. También, cuando doy las instrucciones para una actividad, lo hago primero en español y luego en inglés, poco a poco voy “olvidándome” de la parte en inglés y ellos ni lo notan, porque intento, dentro de lo posible emplear siempre las mismas palabras, expresiones, etc (“Ahora vamos a trabajar en dos grupos/ parejas”, “tenemos un ejemplo aquí”, “no os olvidéis de usar el diccionario”, “si tenéis algún problema preguntadme”,”¿Quién quiere leer esto”…) así que recuerdan muy bien las instrucciones.

Sé que probablemente, muchos de los que estáis leyendo esto ahora mismo os estos echando las manos a la cabeza, yo lo he hecho antes. Pero aquí, lo reconozco, todavía no he encontrado la forma de usar solo español en clase y que funcione, de no frustrar a mis estudiantes. Me falta la habilidad y la práctica y supongo (y espero) que con el paso de los meses iré adquiriendo más experiencia y terminaré creando estrategias  que me ayuden a hacerlo todo más suave, pero ahora mismo, me siento una principiante.

Espero que me perdonéis, pero ya sabéis que este no es blog de las soluciones sino el de las preguntas, por eso hoy más que nunca, os pido vuestra ayuda: ¿cómo lo hacéis vosotros? ¿usáis algún método que os funcione? por favor, compartid vuestra experiencia en los comentarios. Algo me dice que será muy bien recibida porque creo que este es un problema muy extendido.

2 pensamiento sobre “LA LENGUA DE CLASE

  1. Eva

    Hola, Raquel. Qué bien leer esta pregunta tuya. Siento que podría haber salido de mis teclas tal cual. Yo también busco una respuesta a cómo introducir el español en la clase sin que los alumnos desconecten o se frustren. Hasta ahora he hecho lo mismo que tú, limitarme a ciertas frases, explicarles primero lo que tienen que hacer en español y después en inglés (para dar la posibilidad a los que quieren intentar entender y no les da miedo la frustración), al final de la clase a veces les cuento algo breve e interesante (lo último fueron mis vacaciones, apoyándome en fotos y algunos gestos) y les aviso que será en español. Intento que no falten las actividades de conversación entre ellos en español poniendo en práctica lo visto ese día. Estaré atenta a sugerencias de otros compañeros. Gracias por tu blog.

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    1. Raquel Benito Autor del artículo

      Muchas gracias por tus consejos Eva, evidentemente no existe la receta mágica, pero entre todos podemos encontrar muchas recetas que nos ayuden en diferentes situaciones.

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