LA BURBUJA FORMATIVA

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Hace unas semanas se celebró en Madrid Profesión ELE, un foro de discusión sobre los problemas que tiene la profesión y aunque todavía no están disponibles las actas, sí pude seguirlo gracias a todas las personas que acudieron  y que fueron twiteando lo que allí pasó (mil gracias). Os recomiendo que echéis un vistazo a la página web, ya que podéis ver un resumen del encuentro y además pone a nuestra disposición información muy interesante.

Creo que es una iniciativa muy necesaria ya que puso sobre la mesa, de manera “tangible” una serie de obstáculos y problemas que están haciendo que  la profesión se vaya devaluando y que cada vez sea más difícil vivir de ella. Pero últimamente estoy dándole vueltas a la idea de que, aunque es evidente que todo esto está ahí y las consecuencias son palpables, nosotros también somos responsables en parte del cariz que están tomando las cosas. Hace algunas semanas traté en este espacio de uno de estos problemas internos, las modas y como a veces nos dejamos llevar sin mucho criterio por ellas. Hoy me gustaría hablar de otro que me preocupa bastante: la burbuja formativa.

A estas alturas todos somos conscientes de que la oferta de formación es enorme, pero también tenemos claro que  la mayor parte es muy mala, cara e inútil ¿por qué entonces este auge formativo?

En primer lugar, me da la impresión de que en las escuelas se valora más el título que la experiencia o la calidad del profesor, los resultados son los que son, les damos la excusa perfecta para la precarización del sector: el sueldo es bajo y las condiciones una porquería pero, ey, vas a conseguir experiencia y te va a venir bien para mejorar el currículum. 

Por otro lado la enseñanza del español se ha puesto de moda y esto es un filón para los centros de formación, preocupados por captar alumnos como sea y descuidando en demasiadas ocasiones lo que enseñan, empezando por la capacitación de los mismos docentes que imparten los cursos.

Una buena opción para salir de la precariedad del oficio es decidir que tu vida está fuera del aula de ELE, pero me surgen dos preguntas: ¿puede enseñar a un futuro profesor alguien que ya no sea profe de ELE?  Evidentemente, siempre se aprende pero me genera desconfianza no saber bien en qué basa esos conocimientos especialmente en una profesión en la que nos movemos en un campo que cambia a una velocidad vertiginosa. Pienso en mis clases hace de hace quince, diez o incluso cinco años y en las de ahora y no tienen nada que ver, ¿son perfectas? no, por supuesto que no, pero sí sé que son infinitamente mejores porque en este tiempo me he formado y porque he probado mucho  y esto me ha permitido adoptar, adaptar  o descartar metodologías o ideas que me han hecho mejorar. He  visto como poco a poco el tipo de alumnado cambiaba, como aparecían nuevas herramientas, como otras se quedaban obsoletas y como otras no tenían sentido fuera de las ponencias, artículos, o blogs en las que nos las intentaban vender. ¿Está al tanto de todos esos cambios alguien que hace años que no pisa un aula?

Me da la impresión de que el problema es una difusión del español en el sentido incorrecto. No se promociona como una lengua útil en expansión y con cada vez más peso en los negocios, la política y las relaciones internacionales, sino que la están promocionado como una salida  laboral   provisional para jóvenes nativos, cómoda y divertida hasta que llegue el trabajo soñado. No tengo claro si los potenciales estudiantes de español perciben la importancia de este idioma, su dimensión, si hay una campaña de información dirigida hacia ellos o si estas más bien se están dirigiendo a la captación de estudiantes para los cursos de profesores. Y aquí las entidades formativas tienen una responsabilidad muy grande si no toda. Están vendiendo la profesión como algo que no es. No somos guías turísticos, o monitores de ocio y tiempo libre, no estamos aquí para divertir a nuestros estudiantes. Os recomiendo que leáis este interesante artículo de Alberto Buzos que analiza este fenómeno de manera muchísimo más detallada que yo.

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Cuando buscas cursos de formación te encuentras que, primero, cada vez es más complicado poder consultar el programa la página del centro. Hay que enviar un mensaje a la escuela para que te lo informen por lo que si dada la importante inversión de tiempo y dinero que vas a hacer, quieres consultar ocho o diez programas, te encuentras con que tienes que dejar tus datos en ocho o diez centros de formación.

  En segundo lugar, tampoco importa el bagaje previo para acceder a un curso. Si pagas, lo haces y te llevas tu título y cuidado, no estoy hablando de escuelas  privadas, sino de instituciones de entidades dedicadas a la difusión del español. Se está demonizando la gramática y otros aspectos formales que quedan relegados no a un segundo plano, sino a un tercer o cuarto.

Es descorazonador ver  como responsables de escuelas promocionan los cursos defendiendo explícitamente que no tienes que conocer la gramática para ser profesor porque hay muchas formas de enseñar, como si la gramática fuera un método y no una parte de lo que enseñamos.  Como si cada día no te fueras a enfrentar a preguntas que no estaban en tu plan y  los alumnos no son tontos y es que ¿dejaríamos que nos operara un cirujano sin nociones de anatomía? o ¿permitiríamos que nos construyera nuestra casa un arquitecto  que no sabe nada de geometría?  ¿Por qué entonces difundimos estás ideas? ¿por qué estamos denigrando el oficio presentándolo como algo cómodo que no requiere de esfuerzo? Porque estamos mercantilizando la profesión. El español está de moda, exprimámoslo todo lo que podamos y luego a otra cosa.

Los cursos dedicados a profesores extranjeros  tienen una carga de gramática, morfología, etc, que muchos de los nativos no superarían pero no exigimos ese nivel a los nativos porque  la etiqueta de nativo te facilita engañar a los estudiantes, seamos honestos. Y esto se llama estafa.

Al final esto tiene consecuencias muy graves. En primer lugar éticas: estamos engañando a personas diciéndoles que con un título de la escuela X van a convertirse en profesores, que van a encontrar trabajo rápido y que se lo van a pasar fenomenal. No me entendáis mal, disfruto cada segundo de mi trabajo, y conociéndolo  desde dentro desde hace tanto tiempo, no lo cambiaría por nada del mundo, ni aún habiendo experimentado en primera persona todos los sinsabores que lleva implícitos, pero ¿qué porcentaje de todos esos chavales que invierten un dinero considerable  para conseguir un título que les consiga un buen trabajo en poco tiempo, lo pagarían si supieran que eso no es verdad, que no va a pasar, que ser capaz de diseñar infografías preciosas no te va garantizar un sueldo digno en ninguna escuela por muy interdisciplinar que sea el equipo? Posiblemente sería muy bajo, pero es que no lo saben porque la imagen que les venden es falsa y por favor, que nadie me hable de mercadotecnia, porque esto es ética.

Evidentemente, todo esto no quiere decir que todos los centros de formación sean malos, o que todas las escuelas ofrezcan condiciones denigrantes a sus trabajadores o que no haya futuros nuevos profes que saben bien que empiezan en la profesión más bonita del mundo pero también la más ingrata, o que los formadores de profesores tengan que ser profesores ellos mismos en activo, no, pero deberíamos dejar de ver cómo monetizar la enseñanza del español a corto plazo e intentar hacerla rentable para todos a largo y eso, como con todo, pasa por dar calidad.

1 pensamiento sobre “LA BURBUJA FORMATIVA

  1. Óscar García

    Estoy totalmente de acuerdo y ya era hora de que alguien lo explicara tan bien. He trabajado con compañeros que se reían de la formación y la lingüística y la mayoría lo ven como una forma de pasar el rato y ganar algún dinero. Por otro lado, en congresos, muchas veces me han dado ganas de levantarme y decir que se dejaran de decir que teníamos que ser creativos (que, por supuesto, hay que serlo) y presentar el ELE como un cuento de hadas y hablar más de las condiciones que existen para los profesores. También habría que distinguir entre profesores y gente que está ahí porque es simpática y nativa, como bien señalas.
    En fin, podría escribir un libro.
    Un saludo y gracias por la entrada:)

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