EL USO DE LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL AULA DE ELE

Sí, lo sé: Las nuevas tecnologías ya están aquí y han venido para quedarse. Suponen un avance extraordinario para la enseñanza y facilitan  increíblemente tanto la docencia como el aprendizaje. Sin embargo, creo que a día de hoy no todo es blanco o negro en este campo.

Quiero dejar claro, antes de nada, que soy una defensora a ultranza del uso de las TIC para la enseñanza. Me parece  que han supuesto una auténtica revolución en muchos ámbitos de nuestra vida y de manera particular en el campo de la enseñanza y en general suman mucho más que lo que restan. Han mejorado infinitamente nuestra práctica docente, y nos ha dado la posibilidad de  mejorar nuestra formación  hasta límites inimaginables hace unos pocos años. Son imparables y hacen más fácil, más efectivo y más asequible el proceso de aprendizaje, lo hacen universal. Pero  a veces tengo la sensación  de que estamos tan cautivados por todo el mundo digital que nos desviamos  un poco de la realidad, que la abrumadora cantidad y variedad de herramientas digitales nos desvían o no nos dejan ver el objetivo final de nuestro trabajo:  enseñar español. A menudo pienso que nos cegamos con la herramienta maravillosa y no nos damos cuenta de que tal vez no es la más adecuada para el objetivo que buscamos en clase, para el estudiante o para nosotros.

Encuentro varios problemas:

1.- Yo no puedo obligar a nadie a abrirse una cuenta en facebook. Para algunas personas es una cuestión de  principios.  Por ejemplo este año he tenido un alumno que me dijo que la cuenta en Facebook era una línea que no pensaba cruzar,  aunque hay quien me dice cuando hablo de estas cosas, que mi labor como docente es hacer ver al alumno lo útil que es, sinceramente creo que yo no soy quién para obligar a una persona adulta, con formación y que está familiarizado con las redes sociales, a abrir una cuenta contra su voluntad. Si es un niño o un adolescente,  es que ni me lo planteo.

2.-Aunque nos parezca raro, hay estudiantes con una escasa cultura digital. Hay alumnos que no tienen acceso a internet en casa o que simplemente no tienen tiempo. A un estudiante que trabaja  12 horas al día no puedo exigirle que después de su hora de clase le robe tiempo al sueño o a su familia y  se dedique a realizar una actividad on line,  o a ver un vídeo en casa. Me encantaría que lo hicieran, pero tengo que ser consciente de que una parte de mis alumnos no lo hará y tengo que tener un plan B.

3.-No tenemos clases homogéneas. En un grupo normal me encuentro con estudiantes muy activos con las TIC, que las tienen totalmente incorporadas a su día a día, con alumnos que usan su cuenta en twitter para estar al día de las declaraciones de Cristiano Ronaldo, o youtube para ver vídeos de su cantante favorito. Tendemos a pensar que en los tiempos que corren, nuestros niños han nacido con un teléfono inteligente en la mano y tienen un control  total y absoluto de las nuevas tecnologías pero en realidad en la mayoría de los casos el término “nativo digital” es absolutamente erróneo. Creemos que nuestros alumnos son nativos digitales porque son jóvenes, modernos y vienen de Suecia, Francia, Alemania, etc y no, no lo son.

4.- Nosotros tampoco somos nativos digitales. Y sinceramente  empiezo a estar harta de profesores “innovadores” que obligan a sus alumnos a participar en un blog de clase pero que cuando tienen que descargar una ficha de un campus virtual se les va la vida. Innovar no significa emplear el último artefacto digital en clase solo porque es molón, si no hace el proceso de aprendizaje más eficaz y placentero, a mí no me val. Y no quiero decir que no haya que probar, pero hay que tener claro que habrá más fracasos que aciertosy que no pasa nada por reconocer que algo no nos ha funcionado. Por otro lado ¿no os parece que en ocasiones nos deslumbramos con una herramienta y nos lanzamos a usarla sin tenerla todavía totalmente dominada? A mí me ha pasado.

5.- Yo no cuento con medios en mi centro de trabajo para implantar las nuevas tecnologías de manera activa en clase. Soy apañadita y puedo arreglármelas muchas veces, pero hay infinidad de cosas que son imposibles.

 En fin, creo que la implantación de las nuevas tecnologías no está tan universalmente extendida como tendemos a pensar, y que tampoco es uniforme. Que hay factores  culturales, sociales y generacionales que influyen  de manera decisiva en su éxito en clase. Y que mi función como profesora no es convencer a nadie de usar una determinada herramienta o no si no intentar  aprendan a comunicarse. Si consigo que vean las herramientas digitales como un apoyo a su esfuerzo, como una forma más fácil de aprender, más interactiva  y completa, la felicidad es total, pero debo entender que no solo hay personas que  sienten rechazo, sino que además puede que algunos no dispongan de los medios, del tiempo o de los conocimientos necesarios para adoptar las TIC a su forma de aprender. Por otro lado, si yo no tengo medios en  mi centro de trabajo ¿tengo derecho a exigirles a ellos que los tengan en sus casas?

viñetaredes

La solución:

¡Qué más quisiera yo que tener la solución! No creo que exista una solución mágica o universal, por lo menos no para mí. Al final sigo algunas pautas y me voy adaptando al grupo, al nivel, medios, etc.

1.- Información: Creo que es lo que mejor me funciona es explicar muy bien qué vamos a usar, por qué  y cuál es el objetivo que queremos alcanzar.

2.- Tener un plan B: Vale, esta es la mejor forma y la más fácil de hacer llegar a mis alumnos el texto que quiero que traigan leído mañana para trabajar en clase, pero hay algunos estudiantes que no  tiene acceso a interne, bueno, puedo tener preparadas fotocopias.

3.- Conocer mi clase: Si a principio de curso ya sé qué alumnos tienen acceso a internet, impresora, cuentas en redes sociales, o sé cuáles usan habitualmente herramientas digitales y si las usan para aprender,  lógicamente la planificación del curso será mucho más fácil y sobre todo más eficaz, ya que me podré adaptar a  la situación real de mi clase.

4.- Empezar proponiendo actividades como opcionales, como extra para que poco a poco vayan adoptando las nuevas herramientas. No todos se van a enganchar, pero igual que siempre hay reticentes, también hay colaboradores y receptivos.

5.-Hacer cribas periódicas. El mundo de las TIC para educación está en perpetuo desarrollo. Hoy tenemos una novedosa aplicación que nos ofrece una función utilísima para la clase, pero en un par de meses hay cinco aplicaciones que nos ofrecen lo mismo y un poco más. Al final nos encontramos con que estamos enterrados bajo toneladas de  aplicaciones que más o menos hacen lo mismo. A mí personalmente esto me termina agobiando mucho, así que periódicamente hago limpieza: ¿qué herramientas uso de verdad?¿hay otras que hagan lo mismo?¿cuál uso más?¿por qué?¿utilizo todas las funciones de esta herramienta?, etc, y así voy haciendo limpia hasta que me quedo con las que utilizo de verdad. A algunos os parecerá un enorme desperdicio de recursos, para mí es más bien optimización del tiempo, que a día de hoy es lo que más necesito.

¿Cómo es vuestra relación con las TIC en clase? ¿Cuál es vuestra herramienta favorita? ¿Habéis sufrido algún chasco?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *