CON MANUAL O SIN MANUAL ESA ES LA CUESTIÓN

En entradas anteriores os he contado que el cambio de país ha traído consigo cambios muy profundos en la manera de trabajar así, si en la última entrada os contaba el aspecto que me causa más problemas, hoy os presento algo mucho más positivo: la clase sin manual.

Lo cierto es que este es un tema al que llevo varios años dando vueltas. Después de trabajar durante años con el manual más triste y desactualidado de la historia, es normal que terminara tirando de material extra o creándolo yo para completarlo y tratar de arreglar el desaguisado. En aquella época soñaba con poder pasar del manual, de hecho, me consta que algún, compañero lo hizo, pero claro, cuando trabajas en una escuela grande, es probable que tarde o temprano tengas que sustituir a algún compañero o que tengan que sustituirte a ti. Si resulta que si has ido por tu cuenta ,el regalo que le dejas al sustituto es de los buenos (modo ironía on). Así que nunca me lancé a la aventura. Más tarde, se planteó la idea de cambiar de manual, así que los profesores estudiamos diferentes métodos para realizar un pequeño informe que ayudara a la dirección a elegir uno nuevo y aquí es cuando se hizo patente algo que en algún momento hemos pensado todos: ningún manual es perfecto. De hecho, a groso modo puedo decir que el número de quejas sobre el nuevo método era más o menos el mismo que con el antiguo.

Al llegar aquí, como sabéis, todo está siendo mucho más diverso. Al trabajar en lugares diferentes, también sigo métodos diferentes. Pasando por alto las clases particulares, en las que objetivamente es mucho más fácil trabajar sin seguir libro (y creo que de hecho, todos lo hacemos) me he encontrado con dos fórmulas en mis cursos con grupos, así en la escuela sí lo usamos, pero en la universidad me dieron la opción entre seguir un manual o no. La verdad es que aunque en principio, me dio un poco de vértigo, me decidí por diseñar el curso. La experiencia, ahora que he terminado con mi grupo, ha sido excepcional.

Antes de empezar con los pros y con los contras, os pongo en antecedentes. Mi grupo era un A1 de los Open courses de la universidad e Glasgow.  Estos son cursos que la universidad ofrece a personas que no estudian en la uni pero que quieren hacer un curso con créditos. Los estudiantes eran básicamente británicos (escoceses e ingleses) y estudiantes orientales (coreanos y chinos) que están estudiando Máster y los que la universidad les ofrece el curso. Antes de empezar, mi coordinador me facilitó, la hoja de contenidos que debía cubrir el curso. A partir de ahí empezó la tarea de diseño, aunque no me ceñí estrictamente al esquema previo, pero eso es lo bueno de ir por libre.

Ahora sí, pasamos a los aspectos positivos y negativos de trabajar sin libro.

Positivos:

1.- No tienes el problema de que el manual que usas no se ajuste a tus necesidades, ya que adaptadas el material  que tienes a tu clase y creas el tuyo propio. Nosotros diseñamos el curso y vamos ajustándolo a lo que nos vamos encontrando en el aula. Además, ahora con todas las herramientas en línea, nos podemos olvidar de la acumulación de carpetas y archivadores, que era algo que a mí  personalmente me daba mucha rabia.

2.- El reto creativo es impresionante. Lo reconozco, ha habido momentos en los que no sabía por donde tirar, pero me he dado cuenta de que la creatividad, como todo, es algo que se entrena y aunque he pasado por etapas de bloqueo y por lo tanto, de estrés, también he podido notar como cada vez eran más infrecuentes y que salía del atolladero con más facilidad.

3.- Cambiar es divertido. Ni siquiera el cronograma tiene que ser el mismo que al principio del curso ya que, al no tener  un manual, es muy fácil cambiar las funciones según lo que los estudiantes necesitan en cada momento. Puedo detenerme más en cosas que resultan complicadas o muy interesantes para los alumnos y pasar más rápido sobre aspectos que les resultan fáciles.

4.- Cuando seguimos un manual, muchas veces hay cosas que no necesitamos en un momento determinado, o  preferimos centrarnos en otro punto, pero a los estudiantes les suele causar cierta desazón saltarse cosas de un libro que han tenido que comprar y que normalmente no es barato. Cuando no te basas en manual, ese problema no lo vamos a encontrar.

5.-  Aunque parezca lo contrario, el gasto en papel cae drásticamente. Con este sistema he tirado mucho de clase invertida, así que los alumnos tenían con antelación en Schoology todo el material que iban a necesitar en clase y ellos decidían si se lo imprimían, si traían su ordenador a clase o si usaban sus tabletas o sus móviles, y normalmente la elección menos popular era la de imprimir. 

Negativos:

1.- Los alumnos no están acostumbrados a no tener manual. A veces, al trabajar con otros tipos de materiales pueden tener la sensación de improvisación y desorden, como que el profesor les da el taco de fotocopias para rellenar tiempo y salir cuanto antes del compromiso, lo bueno es que en este caso la pelota está en el tejado del profesor: si la clase está bien preparada, se nota.

2.- Las probabilidades de meter la pata son mayores. A no ser que seas perfecto, todos funcionamos en base al ensayo/error y es normal, especialmente al principio, que alguna actividad no funcione todo lo bien que habíamos planeado, pero es que creamos mucho más material nuevo y  por lo tanto es más probable no acertar. De nuevo, según avanza el curso conocemos mejor a nuestros alumnos y podemos afinar cada vez más.

3.-  No nos vamos a engañar, la cantidad de trabajo es ingente. Tanto si creamos el material nosotros como si usamos diferentes recursos ya existentes, la labor de recogida y curación de todos estos elementos es titánica, eso sí, al final es cierto que creas un banco materiales muy rico que con el paso del tiempo hace mucho más llevadero este trabajo.

En conclusión puedo decir que para mí la experiencia ha sido muy positiva. Es más duro trabajar así y requiere de más esfuerzo y dedicación pero al final la clase está mucho más centrada en lo que nuestros alumnos necesitan y demandan, mucho más ajustada a sus intereses y por lo tanto a  la larga, creo que funciona mejor. También para mío ha resultado muy satisfactorio ver como he podido armar un curso de alta calidad y que el aprendizaje ha sido mucho más efectivo.

Y vosotros ¿qué opción preferís?¿qué problemas habéis encontrado al trabajar sin libro? ¿cómo los habéis afrontado? Como siempre, os agradecería que compartierais vuestras experiencias con el resto, en los comentarios.

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