SER PROFESOR DE ESPAÑOL

Hoy en día ser profesor de español significa ser profe de segunda. Triste pero cierto. En el imaginario popular tienes las mismas  vacaciones que un profe de educación reglada pero tu trabajo es más fácil, más bohemio y más guay. Y es que tus alumnos son adultos y van a clase porque quieren aprender, no hay que obligarlos ni motivarlos, además sales de marcha con ellos y disfrutas de infinidad de actividades culturales.

Tu trabajo lo puede hacer cualquier español, total no vas a enseñar nada que no sepa cualquier nativo y si enseñas fuera de España, es la mejor opción de trabajo fácil frente a camarero o au pair.

Tu trabajo es divertido. Solo tienes que poner cuadros de gramática la pizarra, dar listas de vocabulario y hacer ejercicios del libro. Si estás muy inspirada puedes poner una canción que siempre alegra mucho el patio y ¡hala! Ya saben cantar en español.

Tu trabajo te facilita una vida social que ya la quisiera Paris Hilton, ¡todo el día rodeada de guiris! No entiendo que no ligues más hija mía.

Pues no. No soy una profesora de segunda, aunque tengo el salario de una barrendera de novena. Tengo las mismas vacaciones que todo el mundo y encima yo soy afortunada, porque a otros compañeros el mes de descanso les supone el despido.

Mis alumnos quieren aprender pero no suelen entenderme (es lo que tiene  hablar otra lengua), vienen de otras culturas, no tienen la misma edad, el mismo trabajo, los mismos horarios, ni el mismo idioma y sí, a veces  salgo con ellos a tomar un café o unas cañas, pero no es una actividad ni habitual ni frecuente porque en primer lugar, con mi sueldo no puedo permitírmelo y en segundo, aunque me encanta pasar tiempo con mis alumnos fuera de clase, e incluso a algunos los considero mis amigos, es algo que no forma parte en absoluto de mi trabajo.

¿Cuadros en la pizarra?¿Cualquier español puede enseñar su idioma? Siempre que me dicen eso, pregunto “¿Para qué sirve el subjuntivo?” En el noventa por ciento de los casos la respuesta es “¿subju qué?”, el otro diez responde “Bueno, es que casi no se usa”.

La realidad es que dejando aparte el hecho de que soy lenta preparando clases,  tengo seis horas diarias de lunes a viernes, más casi cuatro de transporte y las que paso en la reprografía. Podéis calcular mi jornada laboral real. A esto añadid el fin de semana en el que me encuentro creativa  y me lo paso delante del ordenador y recortando, plastificando, preparando actividades, trabajando aquel vídeo que vi una vez y que a mi grupo de nivel b2 le iría genial para trabajar la cortesía. ¿Qué os voy a contar a vosotros que no sepáis?

Pero bueno, te dicen, todo ese curro te lo pagan extra. Pues no amiguitos, no, porque todo ese tiempo de preparación de clases está incluido en mi sueldo según el maravilloso convenio laboral por el que nos regimos. Y este es al final uno de los problemas más importantes a los que nos enfrentamos los profesores de español: tenemos un convenio laboral vergonzoso. Somos trabajadores muy cualificados pero no se nos respeta como tales porque de alguna manera, nosotros tampoco respetamos nuestro trabajo, no lo valoramos y toda la situación viene de tan lejos y la bola se ha hecho  tan grande que nos ha enterrado, no nos deja sacar la cabeza y nos está asfixiando. No podemos escapar de ella porque no sabemos cómo, yo al menos no.Ayer descubrí que gano el mismo sueldo que una dependienta de Primark, con la diferencia de que que no empecé con un contrato indefinido y digo esto con todo mi respeto a los dependientes del mundo.

Tengo 37 años y enseño español desde los 19. No soy una gogó que se dedica a llevar a sus estudiantes de discotecas. Soy una profesora vocacional que, dentro de sus posiblidades no ha dejado de formarse y de intentar mejorar ni un solo día en estos 18 años, aunque le haya tenido que robar horas  al sueño. Por eso me indigna y me ofende  que no se valore mi trabajo. Claro que hay trabajos más duros, pero el mío es tan digno como cualquier otro. Sé que no debería sorprenderme, al fin  y al cabo, en este país no se respeta a los profesores que educan a nuestros hijos ¿cómo van a valorarnos a nosotros?

Es muy curioso ver como los sucesivos gobiernos se llenan la boca con la dichosa “Marca España”, sin tener ni idea muchas veces de que se reduce a: playa, sol, toros, flamenco y paella. La verdadera marca España la llevamos por el mundo  los profes de español todos los días, porque somos nosotros los que destruimos tópicos (vagos, siesta, fiesta), los que mostramos a nuestros alumnos que la gastronomía española va mucho más allá de la paella, el jamón y el gazpacho, que el submarino lo inventó un español, y la fregona y el chupa chups. Que somos el primer país del mundo en transplantes, que aquí no se muere nadie por no poder pagar un hospital, que somos solidarios y nos quitamos el pan de la boca cuando tenemos que ayudar a los demás. Que en este país volvemos a tener linces porque hace años se puso en marcha un programa de cría tan espectacular que vienen de todo el mundo para copiarlo. Que nuestros ciéntíficos encontraron una vacuna contra la malaria y la manera de parar el cáncer de mama. Todo eso y más se lo descubrimos nosotros, y mientras, equiparan mi profesión con la de camarero temporero, la prensa lo presenta como la alternativa perfecta al trabajo en el pub, el gobierno delega en instituciones que se supone que difunden el español pero que ponen su sello de calidad a cualquier escuela que pague el canon, da igual que en ella se use un manual propio absolutamente demencial lleno de errores ortográficos incluso.

viñeta enfado

Tampoco nuestras escuelas nos valoran, por lo menos en España, donde por lo general, cualquier mochilero de veinte años nativo de inglés, francés alemán, etc, gana más que nosotros. No importan ni mis años de experiencia ni mi formación, si no me interesa, hay una cola enorme de españoles pugnando por mi puesto, es la ley de la oferta y la demanda.

Ahora también tenemos la excusa de la crisis. La cosa está mal, no hay alumnos, la crisis nos está afectando,….pero ¿en cuántas escuelas en crisis se ha contado con los profesores para buscar soluciones? ¿No somos los profesores los que pasamos el tiempo con nuestros alumnos?, ¿los que los conocemos y sabemos lo que quieren y lo que les gusta?

El español supone unos ingresos muy sustanciosos al PIB español pero nadie se lo toma en serio: se ha puesto de moda, pues aprovechemos el tirón, ¿para qué protegerlo? ¿Para qué potenciarlo (con políticas reales y no meras campañas publicitarias)? ¿Por qué platearlo como una fuente de ingresos constante, seria y real? No, es más fácil aprovechar lo que nos venga caído del cielo y cuando se termine, a otra cosa.

En fin, no soy una persona negativa en absoluto, pero la verdad es que pasa el tiempo y no veo solución  a largo plazo. Se me considera mayor para este trabajo porque no me conformo con las condiciones que me valían hace diez o quince años. El problema es que yo no caí en este oficio por casualidad, yo quería ser profesora de español, y quiero seguir siéndolo para siempre, porque más allá de los problemas, este trabajo me hace muy feliz. La cuestión es que cada vez que salgo de clase y vuelvo al mundo real, se apodera de mí la frustración y sobre todo la incertidumbre. Quiero seguir enseñando español pero ¿podré seguir haciéndolo? Puedo vivir con el hecho de que se considere mi trabajo un oficio de segunda que cualquier nativo puede hacer, pero creo que no puedo vivir regida por un convenio laboral para veinteañeros que viven con sus padres. No sé, será que me estoy haciendo mayor.

54 comentarios en “SER PROFESOR DE ESPAÑOL

  1. Hola Raquel:

    Soy profe desde hace 24 años; así que puedes imaginarte que te entiendo muy bien y siento lo mismo que tú. Ahora, tengo que decirte que mi experiencia es que tenemos lo que nos merecemos, porque hasta ahora no he experimentado un colectivo más insolidario, ignorante e individualista que este y, por eso, no creo que cambie nada nunca. Y lo digo de verdad con mucha pena porque me consumen las mismas cosas que tú dices y que nadie valore el trabajo, aquí en Alemania, en comparación con lo que es el promedio, también mal pagado.

    • Hola Carlos. Muchas gracias por tu comentario. Es muy interesante para mí conocer la opinión de compañeros que trabajan fuera. Sinceramente no he notado esa falta de solidaridad de la que hablas ya que llevo doce años trabajando en la misma escuela y somos como una familia. Con lo que sí estoy de acuerdo contigo es con lo de “ignorantes” y empezando por mí. Como decía en la entrada, obviamente veo que algo falla pero no sé qué puedo hacer y tengo la impresión de que a todos los pasa lo mismo y que por eso no damos pasos, ni juntos, ni de manera individual.

  2. Parece que estaba oyéndome hablar … para que te caiga en gracia, tenemos la misma edad y el casi el mismo tiempo de enseñar español. Gracias compartir lo que sientes.

  3. Te escribo desde Alemania, jornalera de ELE desde 1998 y sumando. Comparto todas tus cuitas y algunas más debidas a los prejuicios que en todos los países se tienen contra todo tipo de extranjero.
    No nos estamos haciendo mayores, es que nuestra realidad es así: con joder se usa subjuntivo 😉

    • Gracias por tu aportación Isabel. No conozco la situación fuera de España y hoy, gracias. A todos vosottos me estoy dando cuenta de que da mucha penita en general.

    • Gracias Carmen, y el aplauso para ti por seguir en la brecha después de tanto tiempo, tengo a una compañera veterana como tú y sois un ejemplo de amor a la profesión.

  4. Qué identificado me siento, de verdad. Me encanta mi trabajo, pero sufro para llegar a fin de mes. ¡Y ni fumo, ni compro ropa, ni salgo de fiesta!
    Una vez hice la misma pregunta que tú a un amigo que decía que cualquiera podía enseñar su lengua: “¿cuándo usamos el subjuntivo?”. La respuesta: yo cuando hablo no lo uso.

  5. Me encantó tu post, Raquel. Es muy cierto todo lo que dices. Enseñar lengua extranjera es una profesión que todo el mundo cree que cualquiera puede hacer, que es cuestión de poner unas canciones para que sea divertido y ya está. Creo que compartiendo nuestras experiencias iremos demostrando de a poco todo lo que implica nuestra profesión y así concienciar a quien tenga disposición para ello, ya que hay mucha pereza mental generalizada 😀 Te dejo una entrada de mi blog que tiene puntos de contacto con lo que has expresado: http://espanholnarede.com/inicio/ser-profe-de-espanhol-vivir-de-lo-que-te-gusta/

  6. Vaya por delante mi máximo respeto a los que desempeñáis la noble profesión de la enseñanza, mas aún, cuando la ejercéis como exponentes de nuestra cultura y nuestra lengua pero…

    creo que el ejemplo del subjuntivo no es acertado.

    Yo soy ingeniero, hablo español de forma nativa y te aseguro que te puedo explicar perfectamente para que y bajo que circunstancias se usa el modo subjuntivo, así que, no caigamos en generalidades porque tus argumentaciones pierden valor.

    Y para serte sincero, sí creo que yo podría enseñar español perfectamente, sin embargo, dudo que tu pudieras diseñar un puente o una linea de ferrocarril de 25o Km como yo si soy capaz de hacer. Dudo también que pudieras operar a alguien a corazón abierto.

    Lo siento pero es lo que pienso. La profesión es muy noble y merecéis un salario digno pero, el español no deja de ser algo que sabe ( o debería saber) utilizar cualquier nativo de forma correcta. Esto es muy diferente del resto de profesiones donde si se requiere una formación especifica.

    • Rubén, dices que “el español no deja de ser algo que sabe ( o debería saber) utilizar cualquier nativo de forma correcta”. Pero es que lo que hay que saber es cómo enseñarlo. Eso es ser profesor.
      Yo también sé lo que es un puente y no por eso sé construirlo.
      Un abrazo.

      • Hola Salustio. Muchas gracias por tu aportación. Por supuesto que la vocación sola no vale para absolutamente nada, pero sin vocación está claro que es muy complicado dar todos los pasos necesarios para ser un profesor solvente.

      • las lenguas no se hablan “de forma nativa”. Eres nativo en una lengua o en otra. Eso así, para empezar. Tú dedícate a los puentes y los porfesores a enseñar.

    • Hola Rubén. Primero de todo espero que no te haya molestado la viñeta. Son comentrarios de amigos, uno de ellos ingeniero.

      Muchísimas gracias por tu comentario, es necesario escuchar opiniones opuestas a las de uno y obviamente no las encontraré entre compañeros.

      Desgraciadamente, el ejemplo del subjuntivo no es una generalización, es un clásico, de verdad y sinceramente, me alegro de corazón de que tú seas capaz de explicarlo, a mí tras años de experiencia me cuesta la vida que mis alumnos lo entiendan muchas veces, y cualquier profesor honesto te dirá lo mismo.

      Obviamente yo jamás me atrevería a diseñar un puente, ni de 250 metros ni de dos, pero tampoco a levantar una casa y eso que sé poner ladrillos de maravilla. Empecé a enseñar español con 19 años como voluntaria en una ONG mientras estudiaba filología hispánica. Como imaginarás, mis conocimientos de la lengua a esas alturas eran bastante mayores que los de otra persona que no se dedica a ella, y te puedo decir, que a día de hoy me parece que eran las clases más lamentables que se han dado sobre la faz de la tierra. Sí, mis alumnos aprendieron español, pero mucho peor y mucho más lentamente y de manera menos eficaz y autónoma que ahora, porque para enseñar no bastan los conocimientos, hay que saber enseñar, hay que tener recursos, tablas, motivación, y por encima de todas las cosas motivación y amor por el trabajo.

      Lógicamente cuando me quejo, no es porque quiera ganar lo que gana un ingeniero, o un médico, o un bombero o un minero que se juega la vida picando piedra en un túnel, no. Solo pido que que se respete mi oficio, que no lo juzguen aquellos que no se han puesto delante de una clase con alumnos de todas las nacionalidades, que vienen de filosofías educativas totalmente diferentes, que se sientan junto a compañeros de países con los que están en guerra,….Y no, no te pongo ejemplos extremos, esto es el día a día.

      Además, has dicho algo muy interesante y cierto: el español es algo que sabe o debería saber utilizar cualquier español. No sólo no es suficiente para enseñar, sino que solo tienes que poner las noticias o leer un periódico para ver como utilizan de “bien” la lengua los españoles nativos que deberían ser escrupulosos con ella, imagínate el que se va a Alemania para ser X, y mientras encuentra trabajo de lo suyo, se mete a enseñar.

    • Rubén, tu mensaje, como la ignorancia, es muy atrevido. No lo sabes, claro, pero en tu mensaje ya has metido la pata varias veces, desde detalles ortipográficos hasta afirmaciones en la mejor tradición del “cuñadismo”: ¿sabes a qué llamas “español”?, ¿sabes qué es una lengua?, ¿y qué es un lenguaje?, ¿sabes qué variedad diatópica o diastrática es la correcta y por qué?, ¿qué variedad enseñarías y basándote en qué?, ¿cómo lo harías a aprendientes de nivel A1 según el MCER?… No se me ocurriría levantar un puente, claro, pero tampoco entraría en un hilo de ingenieros para decir que tirar asfalto sobre dos vigas no tiene especial mérito.

    • Rubén, buena noche.

      Fui profesora de español, más enfáticamente, para estudiantes de ingeniería, los cuales en su comienzo de carrera no tienen el conocimiento previo de la competencia escrita y comunicativa. Debí por un semestre enseñarle a los ingenieros a escribir artículos científicos, anteproyectos y la correcta utilización de la sintaxis, pues el solo hecho de hablar la lengua española, no les era suficiente para el buen uso de ella.
      Por lo tanto, Ruben, no dudo que tengas la capacidad de enseñar el español, claro, debes conocerlo muy bien gracias a la magnifica profesora de español que debiste tener.

      Saludos1

  7. Rubén, me gustaría de verdad que sintetizaras (algo rapidito y sencillo si quieres, no te compliques) el uso del subjuntivo. Coméntanos 2 o 3 teorías-ejemplos útiles (con los que pueda entender alguien extranjero los usos) y una actividad significativa para practicarlo.
    Sintiéndolo mucho, tengo que dar por hecho que no vas a poder, simple y llanamente porque hay innumerables tesis y libros enormes discutiendo el porqué del uso del subjuntivo, buscando una teoría que explique todos los casos. Y un profesor tiene que conocer esos recursos, saber dónde buscar, haber estudiado (siquiera por encima) varias teorías y saber trabajar con la que más le convence (si no tiene una propia), etc. Pero vale, el subjuntivo está ahí como que a mucha gente le suena a chino (cuando lo usamos una barbaridad); ¿qué pasa con los “se”?, ¿y con los posesivos?, ¿masculinos y femeninos?…
    Otro gran ejemplo inmensamente estudiado es el de ser-estar. Y alguien nativo sin intereses lingüísticos diría que “ser” es para siempre y “estar” es temporal (estar-ser tonto, soltero…). Y entonces su alumnado le preguntaría ¿y por qué es-está calvo, gordo…?, ¿por qué soy feliz pero estoy contenta?, ¿por qué está muerto? :/
    ¡Y luego a ver cómo sacamos al alumno de esas mentiras! Que nos toca trabajar el doble… y no es solo gramática, es conocer de dónde vienen muchas palabras y buscar regularidades donde no las hay (algo que ayuda muchísimo a la gente con mente más lógica; es hacer mímica y conocer las expresiones más sencillas con alumnado principiante; es saber entender, explicar e incluso vender la cultura de los horarios tardíos y de la cercanía (ay, la proxémica); es darte cuenta de que hay cosas que consideras normales y que solo lo son en tu país; es saber que tu lengua es algo precioso y que te une a millones de personas con sus variedades diatópicas, diastráticas, diafásicas (y con sus acentos); es conocer qué tipo de fonemas les costarán más a tus alumnos según su procedencia; es sentirte agradecida de ayudar a que la gente pueda comunicarse con otra gente gracias a ti, gracias a que te tiras horas preparando actividades entretenidas a la vez que didácticas a la vez que para todas las diferentes inteligencias y percepciones, culturas…
    Es una preciosa locura :p
    (Y perdón por el tocho… y por el tono)

    • Hola Julia. Creo que Rubén ha expuesto la opinión de la mayoría de la gente. Tengo amigos y familiares que piensan igual, ojalá pasarse por aquí y leer algunos comentarios que habeis dejado pueda mostrarle otra realidad. Muchas gracias.

  8. Hola Rubén,
    no te discuto que no sabemos como diseñar un puente ni operar a corazón abierto por falta de formación,tampoco quiero añadir nada más a la innumerable lista gramatical de Julia que podría seguir de manera infinita, pero si me gustaría destacar alguna cosa más que se necesita para ser profe de español, que no todo el mundo tiene y que considero muy necesarias para ello tales como: la paciencia, para repetir de manera incansable lo mismo durante 6,7,8…. veces porque se les olvida, no lo entienden o no estaban escuchando (siiii son adultos pero tambien se distraen), la improvisación porque a veces los ejercicios que llevas preparados, no funcionan como esperabas y tienes que cambiarlos sobre la marcha porque no tienes dos clases iguales y en ocasiones funcionan y en ocasiones no, o el don de gentes porque tienes que estar dispuesto a lidiar todos los días con personas de muy diferente carácter que pueden salir por cualquier lado, sin hablar que si un ingeniero tiene un mal día quizás tenga suerte y no tenga que llevar una sonrisa eterna durante todo el día porque sus alumnos no tienen la culpa de lo que a ti te pase.
    Así que con todo el respeto a los ingenieros y demás profesiones os animo a que os pongais un día delante de 10 alumnos chinos de nivel uno e intenteis darles un clase, a ver que pasa ¿no?

    • Hola Natalia. Muchas gracias por tu aportación. Este blog se enriquece con aportaciones como la tuya y sí, un nivel uno de chinos es un reto muy pero que muy cruel, 🙂

  9. Ingeniero, un ejemplo a medida:
    Confundes saber pasar por un puente, que todos podemos hacerlo sin estudiar, con saber construir un puente. No es lo mismo saber usar tu lengua nativa que saber enseñar una lengua como lengua extranjera. En fin que no tienes ni idea y que no me sorprende nada tu garrulismo ingenieril. Sigue con tus estructuras y mejor que nunca nadie que quiera aprender español tenga la desgracia de encontrarse contigo. Saludos cordiales.

    • Hola Ana. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices pero por desgracia creo que tu comentario puede resultar ofensivo para Rubén, por eso te pido disculpas si no público tu comentario, pero debido a lo sensible del tema, el tono podría subir y llegar a sobrepasar límites indeseables. De todas formas, muchísimas gracias por dedicar un rato a leer la entrada y los comentarios de este foro, que crei que son más interesantes que la entrada.

  10. No soy profesor, sino traductor, así que también soy muy consciente de la complejidad de nuestro idioma.

    El comentario de Ruben es típico de aquellas personas que piensan que las ciencias son superiores a las letras (como si un científico no necesitara una buena sintaxis para exponer correctamente sus conclusiones) y que el español es una lengua fácil “porque se escribe como se pronuncia”.

    Sencillamente, no sabe de lo que habla ni lo que se pierde.

  11. Rubén, me vendría genial esa explicación sobre el subjuntivo, me ahorraría bastante tiempo de estudio y reflexión para preparar las clases de mis alumnos de nivel C.

  12. Rubén, soy profesora de español y puedo diseñar un puente, porque sé cómo es un puente y sé usarlo. Eso sí, con toda seguridad lo haría mal. Igual que tú enseñando español.

    • Hola Carla. No sabemos cómo enseña Rubén, si lo ha hecho antes, etc,,pero creo que tienes mucha razón: conocer muy bien la materia no te hace profesor. Muchas gracias por tu aportación.

  13. Rubén,
    Es muy bonito hablar de lo fácil que es enseñar español, pero te recuerdo que hay gente que hemos estudiado una carrera para tener una base lingüística, y luego cursos y cursos de preparación y de formación para enseñar una lengua extranjera.Yo estoy haciendo un curso de formación para profes de inglés del Trinity, hay muchos nativos y te puedo decir que su base lingüística es cero, sus conocimientos gramaticales nulos y en las prácticas por muy buen inglés que sepan, obtienen muchas críticas de las tutoras que están dando el curso.No caigamos en los topicazos ni en la “nativitis” ni en cuestiones como que sabiendo una lengua ya estás preparado para enseñarla.Son muchos los casos de intrusismo profesional y casualmente es siempre esta profesión de la que la gente más sabe y siempre tiene derecho a cuestionar.De la misma manera que yo no cuestiono si lo que me está diagnosticando un médico me va a curar o no, me parece una falta de respeto que se denigre esta profesión con pensamientos y comentarios de esta índole.

  14. es triste ver como en todo el mundo es por debajeando nuestra labor de docentes y más de español, pues el decir de muchos es que esta àrea la puede dictar hasta un bachiller o cualquier otro profesional,,, que no tiene nada que ver con este mundo de letras, imaginación, caminatas, sueños, experiencias, aventuras…. pero es lo que muchos piensan y traigo a colación el pensamiento de un amigo que dijo “ser docente no paga y menos de español” triste, pero en Colombia el docente es el vago, el que no cumple con su trabajo, el que merece menos sueldos, al que hay que acabarle el sueño de ser nombrado en propiedad, hay que evaluarlo y destruirlo, eso hacen aqui con nosotros… pero solo sirve para criar los hijos de lo demás.

  15. Dicho antes por Rubén: “Lo siento pero es lo que pienso. La profesión es muy noble y merecéis un salario digno pero, el español no deja de ser algo que sabe ( o debería saber) utilizar cualquier nativo de forma correcta. Esto es muy diferente del resto de profesiones donde si se requiere una formación especifica.”

    Aunque más clara, ingeniosa y brevemente de como se lo ha explicado Sergio en su comentario no se puede hacer, con todo el respeto del mundo le hago saber que además de cometer faltas de ortografía parece confundir el uso de la razón con tener la razón pues sus conclusión no puede ser más desacertada. También le recuerdo que además exite (aunque poco le queda de vida gracias a políticas Neoliberales interesadas más en la economía, pseudociencia, que en las humanidades) una carrera que se llama Filología Hispánica, la cual contiene asignaturas científicas y además, también existe un Curso de Aptitud Psicopedagógica para poder ser docente. Además de todo ello cabe mencionar que no llega con sacarse el título pues el estudio del lenguaje es infinito y, como otros colegas mencionan arriba, requiere de toda una vida o cien más. Isidoro de Sevilla admitía en sus escritos que llegar a ser “filólogo” requería de toda una vida. Al igual que los filólogos, uno no se hace profesor de idiomas de la noche a la mañana por el simple hecho de creer que sabe usar el idioma correctamente. Puedo hacer una cabaña de madera y no por ello ya me voy a creer ingeniero.

    Referente al artículo, ¡ bravo Raquel !
    En lo que no estoy de acuerdo es en lo de la vocación, para ser profesor no vale sólo con tener vocación, hay técnicas, métodos y requiere de un esfuerzo constante más allá del simple hecho de creer que uno tiene vocación para ello. Son cosas muy diferentes, vocación es un término demasiado subjetivo y pobre para resumir una profesión. De hecho, creo que defender la vocación conlleva todos los aspectos negativos que se refieren arriba, horas extras no facturables, ausencia de vacaciones etc. Es decir, parece que todo eso se hace por que uno tiene vocación, vamos que si no, no lo haría. Por otro lado es tal vez la posibilidad de que cualquiera pueda dedicarse pasajeramente a este trabajo lo que desvirtúa y tira por los suelos los sueldos media de un profesor de idiomas. De todos modos el mal va por dentro pues sólo hay que fijarse en los sueldos ridículos que ofrece el Instituto Cervantes a docentes que han dedicado previamente años de su vida a formarse en esta profesión tan gratificante.
    Saludos

  16. Un buen docente de español debe poseer conocimientos de arte, Historia, economía, gastronomía, redes sociales, nuevas tecnologías, geografía nacional e internacional, comercio, política, psicología, cine, literatura, medio ambiente, celebridades, costumbres, migraciones, cambios sociales, últimos avances científicos, premios, índices de natalidad, estadísticas diversas, tradiciones de todas y cada una de las diferentes comunidades autónomas, etc, etc,etc.
    Por no comentar los temas específicos y peregrinos que algunos estudiantes privados nos piden: desde vocabulario naval o médico a corregir tesinas de su universidad.
    ¿De verdad os exigen a los ingenieros semejante formación y puesta al día, Rubén?. Desde el cariño. 🙂

    • Hola Carmen. Habría que ilustrar tu comentario con aquella famosa (para nosotros) viñeta de Forges de la profe de español en la oficina del INEM. También tengo que decir como ya he comentado a otros compañeros, que no sabemos nada sobre la formación de Rubén, pero vamos, que para ser medianamente eficientes ante una clase tenemos que echarle horas al estudio, porque como muy bien dices, tenemos que saber de cuanto más mejor: hace años di clase a una señora japonesa que diseñaba joyas y aprendí nombres de piedras y gemas que no sabía ni que existían. 🙂

  17. Creo que los primeros que no tenemos que vernos como profesionales de segunda somos nosotros mismos.

    En mi caso , rodeado de profes ingleses que estan de paso, me preguntan que que quiero hacer despues de “esto” y yo les digo que yo fui asesor financiero y caza talentos y que “esto” es mucho mas productivo para la sociedad y enrriquecedor profesionalmente.
    Es cierto que ganaba mucho mas…. Pero solo al principio note la diferencia. No pienso volver a trabajar en ningun “eso” que no me apasione. Animo!

    • Hola José. En efecto, creo que el problema es que se considera que este es un trabajo de paso y quizás lo sea en muchos casos, el problema es que la calidad del profesor temporero no es la misma que la del profesor que quiere que esta sea su profesión definitiva. Por desgracia, hoy en día compensa más contratar a un profesor que sabes que está de paso y que sabes que no te a exigir un sueldo de trabajador cualificado. Desde mi punto de vista, no creo que a nivel empresarial esta política resulte rentable a largo plazo.

  18. Perdón. Sigo.

    He detectado este problema en mis profesores, porque cada vez que han cambiado (he tenido unos siete en diez años) era una lotería: lo mismo te tocaba un Shakespeare que un australiano entrado en años que estaba en España escuchando rock’n’roll y viviendo la juerga (literal). Creo que el problema básico es que no hay empresa. Las academias de idiomas suelen ser negocios muy endebles desde un punto de vista financiero y de eficiencia, y acaban cayendo en la tentación de hacer beneficio por la vía de dar muchas horas de enseñanza impartidas por profesores que cobren muy poco. El fallo está en el modelo de negocio, pues.

    Un profesor de idiomas tiene que tomar muchas decisiones que son bastante jodidas. En primer lugar, qué idioma enseñar, que parece una chorrada, pero no lo es; uno de los problemas de tener malos profesores de inglés, por ejemplo, es que te imponen sus acentos; así las cosas, si tienes un profesor de Boston y luego otro de Hull City (es mi experiencia real), vas dado. Me imagino a un alumno pakistaní que tuviese un profesor de español gallego y luego extremeño, y ambos le impusiesen sus hablas…

    Tal y como yo lo veo, enseñar un idioma es una cosa muy complicada porque el alumno rara vez está dispuesto a hacer lo que debe hacer para aprenderlo. Es como enseñar a un cobarde a correr los sanfermines.

    • Hola Juan. De acuerdo contigo. Yo como profesora me enfrento a la toma de decisiones constantes: ¿debo hablar más despacio en esta clase o será mejor para este grupo que hable a un ritmo normal? Esta clase usa extraordinariamente bien los pronombres pero mañana toca este tema y sé que probablemente el verlos en clase les va a hacer replanteárselo todo ¿y si me lo salto? Estos dos alumnos van mucho más retrasados que los demás ¿de qué forma les presto una atención extra sin que se sientan avergonzados?,…. Y así podría seguir sin parar. La cuestión es que la respuesta a estas preguntas no se aprenden en un master o en curso de tres meses (que sí que ayudan muchísimo), se aprenden con la experiencia de mucho tiempo en clase. He comentado anteriormente que mis clases con 19 años en una ONG, eran muy lamentables, la experiencia me ha dado años después recursos y herramientas para sortear problemas que no se consiguen en unos meses o un par de años, mucho menos si para ti este trabajo es ganarte unas perras hasta que encuentres algo de lo tuyo.

  19. Hola. Yo soy profesora de espanol en Portugal y aqui hay que luchar para que los alumnos elijan esta asignatura pues estamos solos….. Nadie nos ayuda ni se interesa, los companeros tienen miedo pues kes quitamos plazas de trabajo….. Nosotros parace que estamos en una constante guerra contra todos y todos contra nosotros….. Es hhorrible y detesto trabajar asi, siento que me miran al lado y no aceptan, critican y intentan machacarnos……

    • Por suerte creo que aquí no sufrimos esa situación de falta de solidaridad entre nosotros. No puedo ni imaginar lo difícil que tiene que ser trabajar así Fátima. Lo siento mucho

    • Muchas gracias Ricardo. Estos días he hablado con mucha gente sobre este tema y veo que nos pasa a todos igual. La cosa está muy mal pero no sabemos cómo solucionarla, probablemente porque hay tantos problemas que ni los hemos identificado todos uno por uno.

      • Felicidades por tu post, Raquel. Desgraciadamente lo que expone Rubén es lo que opina la mayoría de la gente. Creen que, por ser nativos, saben enseñar el idioma y de ahí viene el gran intrusismo laboral que tenemos en esta profesión. No solo hace falta motivación y creatividad, también hace falta formación. Sin ir más lejos, yo tuve un profesor de diseño web que sabía muchísimo, pero nadie aprendió, porque no sabía enseñar. Fue una pena que no supiera comunicar todo aquello que conocía. Además, no tenía un orden, una estructura y una planificación. Así que, como vemos, también se aplica a la enseñanza en general. Aun así, creo que la culpa no es de quien piensa como Rubén, es de quien lo permite. Y ahí tenemos el grave problema. Si siguen contratando a personas que no tienen formación, pero son nativos y tienen experiencia, pues…, estamos apañados.

  20. Estimada:

    No soy profesora de español, pero si estoy ad portas de Licenciarme en letras hispánicas y, la verdad, enseñar mi lengua materna es una de las cosas que más feliz me harían. El problema es que sé de todas las dificultades que usted ha referido, y me angustia mucho la situación. Si en España es tomado como cualquier cosa, imagine aquí en Chile, en un país donde mi carrera ni siquiera es conocida (pese a tener alrededor de 100 años vigente dentro de las universidades mas prestigiosas), y en un contexto a nivel continente donde todos hablan la lengua (y, como usted bien dice, todos creen que basta con saber hablarla para poder enseñarla, cuestión más que errónea).

    ¿Qué se espera para nosotros, los futuros profesores ?
    Le dejo a usted la reflexión, yo lo veo complicado si seguimos haciendo nada al respecto.

  21. Hola Rubén. Primero de todo, creo que ciego no hay nadie, la situación es la que es y precisamente si te fijas en los comentarios, la vemos todos. Otra cosa es que no nos guste o nos parezca injusta.
    En segundo lugar, absolutamente nadie ha dicho que un ingeniero no merezca que el sueldo que gana y por eso no entiendo tu comentario final: nadie cuestiona tu sueldo ni lo merecido que sea. Personalmente, no conozco tu trabajo lo suficiente como para atreverme a opinar. A lo mejor me equivoco pero me parece una provocación sin más finalidad que provocar polémica. La finalidad de este blog es más constructiva y va más encaminada a la reflexión y el diálogo y lo siento pero creo que este último comentario tuyo ( no así el primero) va por otros derroteros y que no aporta nada positivo, por eso, espero que me perdones , pero no voy a publicarlo. En cualquier caso, siempre serán bienvenidas tus aportaciones por críticas que sean.

  22. Creo, Rubén, que tienes ínfulas de superioridad. Dudo mucho que él sepa explicar perfectamente el Subjuntivo y domine la lengua española. Puede como hispanohablante, y persona reflexiva, te sientas capaz de explicar tu lengua de un modo acertado, llano, sencillo, práctico, aunque dudo que lo hagas como un profesor de español que se ha formado y que conoce bien la gramática. Te felicito por tu gran capacidad como ingeniero y como dominante de español. Pero en este mundo no todos los ingenieros son así. La lengua incluye no solo el Subjuntivo sino que describe tu mundo y lo que haces. Tu trabajo no es realmente necesario para la supervivencia y la vida cotidiana (solo para el progeso de la humanidad). Sin embargo, nuestra patria, que es el español, es la que nos permite comunicar cada día. Y eso sí que es esencial para la especie.

    Raquel, todos nos hemos sentido muy identificados con tu escrito, y muy pocos se atreven a publicar su vida diaria como profe de ELE. Creo que poco podemos hacer realmente para cambiarlo a no ser que sea bajo los que aparentemente nos defienden o debieran, con unión entre profesores que realmente no existe. Quizás no conozcas verbling o italki. Prueba y me dices. Es otro modo de no depender de una empresa bajo ese convenio que hemos sufrido muchos.

    Para terminar, algo que critico y veo muchos en profesores (también aquí varios) es el desconocimiento del vocativo y el uso de la coma que lo acompaña. Me despido, compañeros, usándolo. Gracias, Raquel.

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