HERRAMIENTAS PARA EL PROFE DE ELE: SCHOOLOGY

Aunque hace varios años que uso Schooloogy, no ha sido hasta curso, que he empezado a trabajar con ella de manera intensiva y a sacarle todo el jugo.

Primero de todo ¿qué es Schoology? Pues es una plataforma web gratuita de aprendizaje, un Moodle a pequeña escala y desde luego mucho más manejable e intuitivo, aunque me consta que el uso en escuelas en los Estados Unidos está bastante extendido.

El manejo de la plataforma es muy sencillo y como he dicho, intuitivo , tanto para profesores como para los estudiantes lo que en mi opinión la hace mucho más atractiva para todos y ahora una gran cantidad de trabajo para todos. 

La interfaz es muy agradable, clara y limpia, no hay demasiadas cosas que distraigan la atención y es cómodo moverse de un sitio a otros de la aplicación.

La plataforma se puede utilizar desde el ordenador personal, pero también desde el teléfono móvil y tabletas ya que hay una aplicación disponible, aunque, en esta última no están disponibles todas las funciones como gestionar las carpetas desde el escritorio de CURSOS.

Otro aspecto muy importante es el de la seguridad. Para acceder tanto a los grupos como a los cursos existen varias opciones desde la de libertad absoluta a la de códigos especiales  lo que restringe el acceso a personas externas a nuestro grupo de clase y esto, especialmente cuando trabajamos con niños o adolescentes, es esencial.

La plataforma se divide en dos partes Grupos y Cursos.  La primera tiene el formato de una red social tipo Facebook  y es el primero de los vehículos de comunicación entre los integrantes del grupo. Consta de un “muro” en el que los integrantes  publican ideas, dudas, vídeos, canciones, artículos y todo aquello que consideren que puede interesar a los compañeros.

En mi caso, lo he convertido en el foro de clase. Es la zona donde los estudiantes expresan sus dudas durante la semana. Es cierto que al principio les cuesta bastante decidirse a plantear preguntas pero una vez que se lanzan y comprueban lo útil que es, les resulta muy cómodo y lo usan cada vez más. Por mi parte, utilizo el muro para subir vídeos cortos, actividades extra, canciones, artículos, y en general, todo aquello que considero que les puede interesar y servir de apoyo. Poco a poco, son ellos mismos los que van llevando el control  y comparten con los demás sus descubrimientos. Si tenemos en cuenta que solo tienen clase una vez a la semana, todo esto les ayuda muchísimo.

La otra parte es la de Cursos y es la herramienta de aprendizaje puro y duro. Cada semana subo una carpeta con todos los recursos que hemos utilizado en la clase y un resumen de la misma, de este modo si algún estudiante ha faltado, solo necesita consultar la carpeta y tiene todo lo que necesita, puede estudiarlo por su cuenta, intentar las actividades y preguntar dudas o en el foro o directamente a mí mediante la herramienta de mensajería.

Otra sección muy importante es la de Recursos.  Aquí subo todo el material. Al poder utilizar carpetas es muy fácil organizar todo por niveles y dentro de los niveles por tipo de recursos (audios, vídeos, textos, infografías, imágenes, actividades, etc), de esta forma son fáciles de localizar y siempre los tengo a mano y puedo subirlos a la clase correspondiente en cualquier momento.

La plataforma también consta de otras herramientas menores pero muy útiles como un calendario donde marcar los eventos importantes: plazos de entregas, actividad especial, etc, el registro de asistencia y una sección evaluación que incluso permite crear tests y quizzes. También existe la posibilidad de otorgar medallas  a los estudiantes, y crear rúbricas para evaluación.

Por último, la plataforma permite instalar aplicaciones como Google Drive, Cattura video platform, Dropbos, Evernote, Youtube, Khan Academy, Quizzlet y un sin fin más que funcionan de manera integrada en Schoology y hacen el flujo de trabajo ágil  y rápido.

¿Utilizáis vosotros alguna herramienta para la gestión de clase?¿Cuál? ¿Conoces más funciones y usos de Schoology? Por favor, comparte con nosotros tu experiencia.

LOS NÚMEROS

Tengo que reconocer que cuando trabajaba en España, los números no eran un tema al que dedicara demasiado tiempo ya que, dado que los estudiantes vivían en un país hispanohablante, se desenvolvían en un escenario rodeado de números durante las 24 horas del día. Me limitaba a presentarles los conceptos básicos y las herramientas para combinar y la práctica venía dada en su vida diaria, pues se veían constantemente enfrentados a precios, números de teléfono, direcciones, códigos, etc.

Al empezar a trabajar en Escocia se hizo evidente el hecho de que mis alumnos no tienen la posibilidad de practicar y reforzar los números por lo que me he visto obligada a dedicar mucho más tiempo, no solo de clase, sino de preparación de actividades y recursos para trabajarlos.

A continuación os dejo los recursos tanto creados por mí como por otros profes, con los que he ido trabajando todos estos meses, algunos ya están en la entrada de la semana pasada del blog de alumnos. Espero que os ayuden.

Quizlet:

Es muy básico y muy simple. Solo consta de los números hasta el 20 que son los que les resultan más difíciles.  Confieso que son soy una entusiasta de estas cartas, pero en Reino unido sí que existe una gran tradición de repasar con tarjetas y el hecho de puedan llevarlas siempre en el teléfono móvil, les resulta muy cómodo para hacer un repaso rápido en cualquier tiempo muerto que tengan.

Pinchando aquí, podéis acceder a los otros tipos de juego con estas tarjetas, disponibles en la aplicación.

Crucigrama

Los crucigramas suelen triunfar en estas clases, lo importante es hacerlos interesantes. En este caso, se les plantean a los estudiantes una serie de preguntas curiosas. Evidentemente , habrá muchas respuestas que no conozcan por lo que aprovecho para invitarlos a buscar la información en internet, así además, leen en español.

Unir las preguntas con las respuestas

En el ejercicio anterior, los alumnos deben completar el crucigrama con números pero en una sola palabra, por lo que para asegurarme de que escriben correctamente las cifras, hacemos este otro ejercicio después. Ya que son las mismas preguntas, con el finde añadir un poquito de dificultad, y practicar además, la comprensión auditiva, en este caso las preguntas vienen en formato audio (lo siento, sé que mi voz no es la más agradable, pero es a todo lo que puedo aspirar en este momento).

La isla de los números

Para aprovechar el tirón de los pasatiempos anteriores, y visto que les motivaba mucho el tema de los datos curiosos, ,e hice con la isla de los números, un juego que encontré en el blog Profe de español. Imprimé el tablero y lo plastifiqué. cada alumno tenía un rotulador de un color e iba coloreando las casillas, según iban acertando las respuestas, de esta forma, nos ahorrábamos caer varias veces en la misma casilla.



Historias que cuentan

Con esta actividad, he combinado mi amor por la literatura con el amor por la enseñanza del español. El juego consiste en unas tarjetas en la que aparecen los títulos incompletos de diferentes libros muy conocidos de la literatura universal. Todo estos libros tienen en común que sus títulos contienen un número. Lo que hago es leer el título o escribirlo en la pizarra. Los estudiantes por su parte deben adivinar el número. Es importante señalar que no es necesario que conozcan todas las obras, de hecho es más divertido si no saben alguna, en estos casos les invito a decir un número y les digo “más” o “menos” hasta que aciertan con el correcto. También se puede jugar en parejas o en equipos y que ellos mismos se hagan las preguntas.

Aquí tenéis el archivo para descargarlas.

HISTORIAS QUE CUENTAN by Raquel B.Benito on Scribd

 

PARA NIÑOS

Los niños ya tenían  nociones de los números, así que, aunque evidentemente los olvidan con facilidad, me he dedicado más a repasar que a introducir nuevos números. Para ello he usado un todo un clásico como es este dominó y, aprovechando que en el cole están dando operaciones matemáticas y les encantan, les hice este crucigrama facilito:

Por supuesto, y aprovechando una racha increíble de buen tiempo con sol y calor, para regalar, hemos aprovechado para salir al patio y jugar a juegos geniales para practicar los números como “El pañuelo” o “Bomba”.

Y  vosotros ¿qué recursos o actividades utilizáis para practicar los números?

CON MANUAL O SIN MANUAL ESA ES LA CUESTIÓN

En entradas anteriores os he contado que el cambio de país ha traído consigo cambios muy profundos en la manera de trabajar así, si en la última entrada os contaba el aspecto que me causa más problemas, hoy os presento algo mucho más positivo: la clase sin manual.

Lo cierto es que este es un tema al que llevo varios años dando vueltas. Después de trabajar durante años con el manual más triste y desactualidado de la historia, es normal que terminara tirando de material extra o creándolo yo para completarlo y tratar de arreglar el desaguisado. En aquella época soñaba con poder pasar del manual, de hecho, me consta que algún, compañero lo hizo, pero claro, cuando trabajas en una escuela grande, es probable que tarde o temprano tengas que sustituir a algún compañero o que tengan que sustituirte a ti. Si resulta que si has ido por tu cuenta ,el regalo que le dejas al sustituto es de los buenos (modo ironía on). Así que nunca me lancé a la aventura. Más tarde, se planteó la idea de cambiar de manual, así que los profesores estudiamos diferentes métodos para realizar un pequeño informe que ayudara a la dirección a elegir uno nuevo y aquí es cuando se hizo patente algo que en algún momento hemos pensado todos: ningún manual es perfecto. De hecho, a groso modo puedo decir que el número de quejas sobre el nuevo método era más o menos el mismo que con el antiguo.

Al llegar aquí, como sabéis, todo está siendo mucho más diverso. Al trabajar en lugares diferentes, también sigo métodos diferentes. Pasando por alto las clases particulares, en las que objetivamente es mucho más fácil trabajar sin seguir libro (y creo que de hecho, todos lo hacemos) me he encontrado con dos fórmulas en mis cursos con grupos, así en la escuela sí lo usamos, pero en la universidad me dieron la opción entre seguir un manual o no. La verdad es que aunque en principio, me dio un poco de vértigo, me decidí por diseñar el curso. La experiencia, ahora que he terminado con mi grupo, ha sido excepcional.

Antes de empezar con los pros y con los contras, os pongo en antecedentes. Mi grupo era un A1 de los Open courses de la universidad e Glasgow.  Estos son cursos que la universidad ofrece a personas que no estudian en la uni pero que quieren hacer un curso con créditos. Los estudiantes eran básicamente británicos (escoceses e ingleses) y estudiantes orientales (coreanos y chinos) que están estudiando Máster y los que la universidad les ofrece el curso. Antes de empezar, mi coordinador me facilitó, la hoja de contenidos que debía cubrir el curso. A partir de ahí empezó la tarea de diseño, aunque no me ceñí estrictamente al esquema previo, pero eso es lo bueno de ir por libre.

Ahora sí, pasamos a los aspectos positivos y negativos de trabajar sin libro.

Positivos:

1.- No tienes el problema de que el manual que usas no se ajuste a tus necesidades, ya que adaptadas el material  que tienes a tu clase y creas el tuyo propio. Nosotros diseñamos el curso y vamos ajustándolo a lo que nos vamos encontrando en el aula. Además, ahora con todas las herramientas en línea, nos podemos olvidar de la acumulación de carpetas y archivadores, que era algo que a mí  personalmente me daba mucha rabia.

2.- El reto creativo es impresionante. Lo reconozco, ha habido momentos en los que no sabía por donde tirar, pero me he dado cuenta de que la creatividad, como todo, es algo que se entrena y aunque he pasado por etapas de bloqueo y por lo tanto, de estrés, también he podido notar como cada vez eran más infrecuentes y que salía del atolladero con más facilidad.

3.- Cambiar es divertido. Ni siquiera el cronograma tiene que ser el mismo que al principio del curso ya que, al no tener  un manual, es muy fácil cambiar las funciones según lo que los estudiantes necesitan en cada momento. Puedo detenerme más en cosas que resultan complicadas o muy interesantes para los alumnos y pasar más rápido sobre aspectos que les resultan fáciles.

4.- Cuando seguimos un manual, muchas veces hay cosas que no necesitamos en un momento determinado, o  preferimos centrarnos en otro punto, pero a los estudiantes les suele causar cierta desazón saltarse cosas de un libro que han tenido que comprar y que normalmente no es barato. Cuando no te basas en manual, ese problema no lo vamos a encontrar.

5.-  Aunque parezca lo contrario, el gasto en papel cae drásticamente. Con este sistema he tirado mucho de clase invertida, así que los alumnos tenían con antelación en Schoology todo el material que iban a necesitar en clase y ellos decidían si se lo imprimían, si traían su ordenador a clase o si usaban sus tabletas o sus móviles, y normalmente la elección menos popular era la de imprimir. 

Negativos:

1.- Los alumnos no están acostumbrados a no tener manual. A veces, al trabajar con otros tipos de materiales pueden tener la sensación de improvisación y desorden, como que el profesor les da el taco de fotocopias para rellenar tiempo y salir cuanto antes del compromiso, lo bueno es que en este caso la pelota está en el tejado del profesor: si la clase está bien preparada, se nota.

2.- Las probabilidades de meter la pata son mayores. A no ser que seas perfecto, todos funcionamos en base al ensayo/error y es normal, especialmente al principio, que alguna actividad no funcione todo lo bien que habíamos planeado, pero es que creamos mucho más material nuevo y  por lo tanto es más probable no acertar. De nuevo, según avanza el curso conocemos mejor a nuestros alumnos y podemos afinar cada vez más.

3.-  No nos vamos a engañar, la cantidad de trabajo es ingente. Tanto si creamos el material nosotros como si usamos diferentes recursos ya existentes, la labor de recogida y curación de todos estos elementos es titánica, eso sí, al final es cierto que creas un banco materiales muy rico que con el paso del tiempo hace mucho más llevadero este trabajo.

En conclusión puedo decir que para mí la experiencia ha sido muy positiva. Es más duro trabajar así y requiere de más esfuerzo y dedicación pero al final la clase está mucho más centrada en lo que nuestros alumnos necesitan y demandan, mucho más ajustada a sus intereses y por lo tanto a  la larga, creo que funciona mejor. También para mío ha resultado muy satisfactorio ver como he podido armar un curso de alta calidad y que el aprendizaje ha sido mucho más efectivo.

Y vosotros ¿qué opción preferís?¿qué problemas habéis encontrado al trabajar sin libro? ¿cómo los habéis afrontado? Como siempre, os agradecería que compartierais vuestras experiencias con el resto, en los comentarios.

LA LENGUA DE CLASE

En la última entrada os contaba algunos de los cambios a los que me he enfrentado al trabajar en Escocia. En sucesivas entradas me gustaría profundizar en algunos de ellos, en los que me están suponiendo mayores retos y hoy me gustaría comenzar con el tema de qué lengua usar en clase.

Para comenzar, tengo que reconocer que  siempre he sido un poco radical en este tema: la clase se da en español y dentro de lo posible, los alumnos también se deben comunicar en español. Como una talibana, he basado mi trabajo durante años en una interpretación radical de cuanto curso de didáctica ha caído en mis manos.

En la escuela en la que trabajaba en Madrid esta premisa funcionaba  ya que, aunque  casi siempre me encontraba a algún alumno que me pedía una explicación en inglés o que directamente me preguntaba alguna duda en esa lengua, era muy fácil que terminaran aceptando el español como única lengua en la clase, por diferentes razones. En primer lugar, no es justo, en una clase multicultural en la que hay alumnos de diferentes nacionalidades y que no hablan inglés,  explicar algún punto en este idioma si no soy capaz de hacerlo en ruso, portugués, búlgaro o chino. Por otro lado, estos alumnos tenían entre cinco y diez horas de clase semanales y vivían en un país de habla española, por lo que además de lo intensivo de la formación, al cabo del día se encontraban rodeados de estímulos  que inconscientemente les hacía mejorar. Al final la lucha, duraba poco ya que ellos mismos se daban cuenta de que en poco tiempo seguían la clase más menos sin problemas y que con un poco de paciencia y esfuerzo la mejoría era notable.

Pero aquí las cosas son muy diferentes. Todas mis clases, son de nivel A1. Los estudiantes son básicamente escoceses y aunque hay alumnos de otras nacionalidades, lo cierto es que están aprendiendo español porque ya dominan el inglés. Además las clases son un día a la semana y  el contacto con el español entre una clase y otra es prácticamente nulo.

Al final me encontraba ante dos opciones: seguir mi método y dar toda la clase en español aunque más despacio, y hacerme a la idea de que al final un porcentaje alto se terminará frustrando y abandonará o bien, bajarme del burro e intentar ponerme en su lugar, el de personas que después de estar todo el día trabajando, sacrifican su cena para venir a clase a aprender español. Si eso no es motivación, ya me dirán ustedes qué es.

Al final, como todo en esta vida, creo que la clave está en aplicar el sentido común. Una parte importantísima de nuestro trabajo es mantener la motivación de nuestros estudiantes alta, que vengan contentos a clase, que se vayan todos los días a casa satisfechos porque saben más que cuando han llegado. Reconozco que  usar el inglés en clase, a mí como profesora me complica la tarea mucho más que darla en español.  Desde el principio soy consciente de que hay que afinar mucho para ir cambiando gradualmente al español, sin que a ellos les resulte traumático el cambio, pero que es difícil alcanzar esta finura y que existe el riesgo de que se acomoden al inglés y que sea cada vez más complicado que acepten español, especialmente en grupos con tan pocas horas semanales donde el avance es mucho más lento. Siendo honesta, confieso que yo a día de hoy no he logrado hacer la transición cómoda y gradual con la que sueño y es que es complicado, por lo menos para mí, pasar al español cuando tengo a la clase entregada en el proceso de entender algo.

¿Cómo lo hago entonces? A duras penas, con estrategias muy básicas, que todavía no sé si funcionan. Para mí es muy importante que hablen español desde el día uno, así que para esa primera clase siempre dejo las presentaciones (nombre, apellidos, edad, trabajo, nacionalidad, etc), así ya pueden dar información sobre ellos mismos y preguntas a los compañeros. Desde el primer día ven que pueden hablar y entender español. Para la segunda clase reservo las preguntas para clase: ¿Puedes repetir?¿cómo se dice…. en español? ¿qué significa….?, etc y aquí sí soy inflexible, solo pueden usar el español para preguntarme estas cosas. Así, en los días sucesivos vamos aprendiendo expresiones, frases, etc, que nos ayudan a la comunicación entre nosotros en clase. También, cuando doy las instrucciones para una actividad, lo hago primero en español y luego en inglés, poco a poco voy “olvidándome” de la parte en inglés y ellos ni lo notan, porque intento, dentro de lo posible emplear siempre las mismas palabras, expresiones, etc (“Ahora vamos a trabajar en dos grupos/ parejas”, “tenemos un ejemplo aquí”, “no os olvidéis de usar el diccionario”, “si tenéis algún problema preguntadme”,”¿Quién quiere leer esto”…) así que recuerdan muy bien las instrucciones.

Sé que probablemente, muchos de los que estáis leyendo esto ahora mismo os estos echando las manos a la cabeza, yo lo he hecho antes. Pero aquí, lo reconozco, todavía no he encontrado la forma de usar solo español en clase y que funcione, de no frustrar a mis estudiantes. Me falta la habilidad y la práctica y supongo (y espero) que con el paso de los meses iré adquiriendo más experiencia y terminaré creando estrategias  que me ayuden a hacerlo todo más suave, pero ahora mismo, me siento una principiante.

Espero que me perdonéis, pero ya sabéis que este no es blog de las soluciones sino el de las preguntas, por eso hoy más que nunca, os pido vuestra ayuda: ¿cómo lo hacéis vosotros? ¿usáis algún método que os funcione? por favor, compartid vuestra experiencia en los comentarios. Algo me dice que será muy bien recibida porque creo que este es un problema muy extendido.

RENOVARSE O MORIR

Estamos a punto de celebrar el tercer cumpleaños de este blog y me parece muy curioso que es ahora, cuando echo la vista atrás, cuando de verdad siento que el dicho (manidísimo) que da título a esta entrada empieza a tener sentido para mí.

Como ya sabéis, hace algo más de seis meses me mudé a Escocia después de haber pasado los últimos trece años de mi vida trabajando en la misma escuela en Madrid. Siempre había sentido esto como una gran suerte y no solo porque semejante estabilidad en los tiempos que corren es para estar agradecida, sino porque además me encantaba la escuela y por en cima de todo me encantaban ( y me siguen encantando aunque en la distancia) mis compañeros

El hecho de emigrar me ha supuesto, además del lógico  cambio de país y por lo tanto de espacio vital, una auténtica revolución a nivel laboral. Para una persona inquieta como yo, que nunca ha dejado pasar una oportunidad de innovar, que nunca ha desechado una idea para evolucionar sin estudiarla a fondo antes, que no ha tenido problemas para cambiar su forma de dar la clase, si eso las mejoraba, el choque con la realidad ha sido tremendo al darme cuenta de que a pesar de mi voluntad de evolución, estaba muy acomodada. No me culpo. Mirando las cosas con perspectiva llevo trece años en la misma rutina y eso te  hace acomodarte, por mucho que intentes innovar o mejorar.

Lo más interesante para mí, es que prácticamente todos los ámbitos de mi práctica docente se han visto afectados y me he enfrentado a cambios, si no radicales, muy sustanciales.

LUGAR DE TRABAJO: He pasado de trabajar “jornada completa” (lo completa que puede ser una jornada en una escuela de español) de lunes a viernes en la misma escuela, a trabajar en una escuela, sustituir en una universidad, trabajar en otra, dar clases extra escolares en un colegio y tener diferentes clases particulares ( en grupo e individuales) en diferentes lugares  y con horarios diferentes de lunes a  sábado.  Aquí se pierde la sensación de “fichar”. Estoy pluriempleada y gran parte del tiempo la paso corriendo de un lado a otro. Por suerte las distancias, son relativamente cortas.

HORARIO: En España trabajaba toda la mañana y hasta las seis o las ocho y media, según el año. Aquí, el día que empiezo a trabajar más temprano es las tres de la tarde. Todas mis clases son nocturnas y teniendo en cuenta que en invierno a las tres de la tarde ya es de noche, la sensación de salir de casa hacia el trabajo iluminada por la luna y las estrellas es muy extraña. también los estudiantes están más cansados. En su mayoría  vienen directamente desde el trabajo, o en el caso de los niños, acaban de salir de clase.

TIPO DE CLASE: En España mis clases eran diarias de una o dos horas de lunes a viernes. Este es un ritmo muy cómodo. No pasa apenas tiempo de una clase a otra y el avance suele ser en general, bastante rápido. Aquí mis clases suelen ser semanales de dos horas o dos horas y media y evidentemente el progreso se hace mucho más lento, es difícil coger ritmo.

LOS ALUMNOS: Las clases en Madrid eran bastante predecibles: por las mañanas el grueso eran chicas au pair, generalmente alemanas, en los cursos intensivos, con algunos estudiantes de otras nacionalidades pero de edades similares y  algún grupo de alumnos orientales. Por la tarde, grupos de orientales, a menudo más jóvenes que los de las mañanas y luego grupos muy mixtos compuestos de trabajadores y estudiantes (Erasmus, de máster, etc). Cuando llegué aquí esperaba uniformidad, pero ¡qué equivocada estaba! Es cierto que la mayoría de mis estudiantes son escoceses, pero no tengo una sola clase en la que no haya algún alumno de otra nacionalidad: ingleses, estadounidenses, franceses, sirios, egipcios, rumanos, noruegos, …y esto es genial, porque una de las cosas que temía perder, era la multiculturalidad del aula, uno de los aspectos que más me gustan de este trabajo y que más juego me dan.

EL MANUAL: Aquí es donde sin duda alguna me he sentido más cómoda ya que el año pasado cambiamos el manual de la escuela tras más de diez años y ya sufrí entonces el cambio (con alegría, debo decir). Por suerte, en mi actual escuela usamos el mismo por lo que después de un año con él, la transición ha sido muy suave y me ha ayudado mucho. En mi clase de la universidad no he usado un manual así que he ido empleando diferentes materiales, de diferentes fuentes y también muchos creados por mí y he disfrutado como nunca, aunque ha sido agotador. En las clases particulares estoy creando todo el material, pues me resulta más fácil para cubrir las necesidades especificas de cada grupo.

EL SUELDO: Un cambio evidente. Más adelante os contaré detenidamente cómo son las condiciones laborales (hay luces, pero también sombras, no os voy a engañar) pero en general la sensación de ver la nómina a fin de mes y comprobar que todas tus horas y todo tu sueldo (aunque modesto) están ahí, es indescriptible y reconozco que es a lo que más me está costando acostumbrarme.

Como se puede ver, algunos de los aspectos básicos a la hora de enfrentarnos a una clase han cambiado radicalmente así pues, no es extraño que a pesar de trabajar la mitad de horas, disponga de la mitad de tiempo libre, aunque también es cierto que como profesora me siento muy feliz. Enfrentarme a todas estas novedades ha sido un reto extraordinario pero ir superando poco a poco los problemas y ver como todo el esfuerzo y el trabajo empieza a dar frutos es una sensación increíble.

LA VUELTA

Hola de nuevo y bienvenidos. Casi un  año después de la última entrada vuelvo a retomar este blog con energías renovadas. Primero quisiera pedir perdón  por esta ausencia tan larga y sin explicación. Ha pasado mucho tiempo y creedme, he echado mucho de menos este recurso de desahogo. Para los que no lo sepáis, hace algo más de seis meses pasé a engrosar la lista de emigrantes (que el gobierno no actualiza desde hace años) y me vine a vivir a la lluviosa y al mismo tiempo adorable Glasgow. Como os podéis imaginar, estos últimos meses los he vivido inmersa en una vorágine de mudanzas (tres en seis meses, una de ellas internacional y con perro), búsqueda de trabajo y carreras de una clase a otra, que me han supuesto un ingente gasto de tiempo y energía. Este año ha sido tan convulso  que no me sentía capaz de publicar nada  medianamente decente y la verdad es que publicar por publicar no tiene mucho sentido para mí.

Lo bueno es que aunque este tiempo ha sido una auténtica locura, en general solo puedo calificarlo como muy positivo ya que he aprendido mucho no solo como persona sino como profesora. Me he tenido que enfrentar a cambios radicales y a nuevos retos y dificultades que me han hecho reflexionar  mucho sobre la profesión y sobre todo como desempeño mi labor docente, que al fin y al cabo es de lo que trata este blog.

Pasar de trabajar durante trece años en la misma escuela a hacerlo en otro país en el que, además, no se habla español, trabajando en cinco o seis sitios diferentes, no te hace salir de la zona de confort, no, te echa de allí de una patada en el culo, así pues, vuelvo con las pilas cargadas y la mochila repleta de dudas, inseguridades, pequeñas frustraciones, pero también de algunos éxitos y miles de ideas  que quiero compartir con vosotros, así que nos volveremos a encontrar por aquí con frecuencia, espero que me acompañéis.

Startup Stock Photos

Pero también vengo cargada de experiencias vividas como inmigrante, de los problemas que he encontrado y también de millones de situaciones ridículas, que he superado y que al final es lo que me ha permitido vivir aquí y sentirme feliz. Probablemente, a alguien le puedan servir estas cosas. Reconozco que he echado de menos información muchas veces, otras me habría encantado que alguien me dijera: no te preocupes reina, esta situación tan absurda es más frecuente de lo que crees. Pero honestamente, no creo que ese tipo de cosas tengan cabida en este blog de profe, por lo que aprovecho para presentaros LAS CHICAS ESTÁN BIEN, un nuevo blog (sí, estoy muy loca) para la familia y amigos a quien me resulta complicado mantener informados, pero también para aquellos que estéis pensando probar suerte y emigrar, o que ya estéis en otro país o para aquellos que simplemente estés pensado en pasar unos días en Escocia.

Me despido de momento de vosotros y nos vemos muy pronto.

MICROCHARLAS. UNA ACTIVIDAD PARA HABLAR ESPAÑOL BAJO PRESIÓN.

Aunque parezca extraño, a veces el hecho de que un grupo se conozca muy bien puede ser contraproducente para mejorar su expresión oral en determinados contextos. Tras pasar meses juntos,  es normal que los estudiantes se sientan muy cómodos hablando en clase, especialmente si además es un grupo cohesionado y todos se llevan muy bien, pero ¿qué pasa cuando el estudiante en cuestión, se enfrenta a una entrevista de trabajo, a un examen,  etc? Pues que empiezan los nervios, desaparece la confianza y vienen los bloqueos.

Por eso, aprovechando que este año tengo un grupo de nivel superior maravilloso, y que vamos sobrados con la programación, me he decidido a trabajar un poco más profundamente la conversación, centrándonos en contextos más difíciles o en los que no se sienten tan cómodos como en clase.

La mecánica de la actividad es muy sencilla. En primer lugar, cada estudiante debía coger una tarjeta al azar con un dato curioso. Acto seguido debía leerlo en voz alta al resto de la clase y hablar sobre ese tema durante dos minutos.

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Mientras cada  alumno hablaba, el resto debía ir anotando las cosas que estaba haciendo muy bien y aquellos aspectos que se podían mejorar. Cuando todos terminaron sus exposiciones hicimos una puesta en común de todas las observaciones que habían recogido y cómo se habían visto a sí mismos. Después hicimos una lista de consejos para mejorar los puntos débiles y potenciar los fuertes.

Objetivos:

  • Que los alumnos reflexionen sobre sus fortalezas y debilidades a la hora de hablar en público en contextos de presión.
  • Que aprendan a potenciar esas fortalezas y a buscar soluciones a los problemas.
  • Que obtengan herramientas para un aprendizaje  más autónomo basado en la reflexión.
  • Que aumenten la confianza  en sí mismos a la hora de hablar en español. Que sean conscientes de que pueden encontrar dificultades pero que disponen de herramientas para superarlas y ser hablantes solventes.

Resultado :

Tengo que confesar que hubo lágrimas: una de la estudiantes no podía quitarse de la cabeza su examen oral del instituto en alemania (fue un poco traumático) y no se sintió bien a la hora de exponer. Otros fueron presa de los nervios y tuvimos desde risas nerviosas hasta tacos.

Sin embargo la evaluación tuvo un resultado muy positivo. En líneas generales se dieron cuenta de que les cuesta mucho más ver sus aciertos que ver los errores, que a veces se centran demasiado en los fallos y por eso no sacan provecho de sus puntos fuertes, están ahí, pero no les prestan atención porque se ofuscan tanto  errores que no los ven. Además,  el hecho de que fueran sus propios compañeros quienes les señalaron los aciertos les insufló un extra de confianza.

También se dieron cuenta de que eran muchas más las cosas que hacen bien que las que hacen mal y que estas últimas, venían casi siempre provocadas por los nervios y la falta de confianza y que no solo tenían fácil solución sino que ellos la conocían y tenían las herramientas para llevarlas a cabo.

A pesar de las dificultades, creo que ganaron seguridad. Se dieron cuenta de que es normal ponerse nerviosos, incluso bloquearse, pero ahora tienen estrategias a las que recurrir en estos,momentos ayudándolos a salir del bloqueo o a disimular los nervios.

También tienen herramientas que les ayudarán a transmitir sus mensajes de manera más efectiva (la expresión corporal, el volumen de su voz, la velocidad, etc).

Esta es la infografía que les hice a modo de resumen:

hablamos-espanol-bajo-presion

Aquí tenéis las tarjetas, son datos curiosos que encontré aquí (la página web es muy interesante para clase, os la recomiendo cómo fuente de recursos). Lo ideal, es imprimirlas en cartulina y plastificarlas ( yo lo hago con forro de libros).

MICROCHARLAS TARJETAS

 

¿Qué hacéis vosotros para trabajar la competencia oral con vuestros alumnos?

EL PROCESO DE APRENDIZAJE

Este año lo he empezado con el PDP ELE de la editorial Edinumen. El primer módulo ha girado en torno al proceso  aprendizaje y como primera actividad nos han pedido hacer un mapa mental que recogiera la esencia de todo lo aprendido. Ya de paso he aprovechado para hacer un experimento.

 

Mapa conceptual 1

HERRAMIENTAS PARA EL PROFE DE ELE (Y DEMÁS): EVERNOTE.

Para una persona tan desordenada como yo, tener una buena agenda es algo esencial, pero si además eres profe, muchas veces una agenda no es suficiente. Necesito organizar unas doscientas listas de cosas por hacer o de ideas, necesito planificar los nuevos proyectos, ordenar los artículos que tengo pendientes por leer, a poder ser organizados por temáticas, necesito alertas que me recuerden cosas importantes, anotar tareas pendientes, apuntar cosas, etc ¿estoy pidiendo la luna? No, porque por suerte existe Evernote.

Primero quiero dejar claro que esta entrada no está patrocinada. Lo aclaro porque desde ya os digo que vais a notar el amor emanando de mis palabras.

Empiezo la serie sobre mis herramientas favoritas con evernote porque sin duda baso todo mi flujo de trabajo en ella. Todo llega a Evernote y desde  ahí se organiza, se guarda y se transforma en una clase, en un proyecto o en una actividad.

Siempre recuerdo cuando mi profe de Enseñanza de español como segunda lengua en la universidad  nos dijo en la primera clase que él leía el periódico con las tijeras en la mano. En aquel momento pensé que era un poquito exagerado. Los que sois de mi quinta y no habéis nacido ya en la era de internet y del teléfono inteligente, puede que estéis sonriendo porque os habrá pasado como a mí, que poco tiempo después me descubrí, tijeras en ristre, echando un vistazo al diario.

Entonces llegó internet y el consumo de papel (y de archivadores para contenerlo) se redujo drásticamente, el problema es que, al menos en mi caso, el espacio de favoritos de mi navegador se rebosa, y sí, sé que hay otras herramientas que cumplen esa función pero yo soy inútil.

¿Qué es Evernote?

Es una aplicación para ordenadores, tabletas y teléfonos que permite organizar múltiples aspectos de, no solo el ámbito laboral, sino también social, personal, etc.

¿Qué se puede hacer con Evernote?

1.-Se pueden tomar notas con el teclado, a mano, con la voz o incluso con la cámara. Lo mejor de este aspecto es que el acceso para tomar una nueva nota es rapidísimo, en cuanto se abre la aplicación, aparece el acceso directo para tomar notas de cualquiera de las maneras, gracias a esto no se pierde tiempo y es bastante inmediato y por lo tanto muy práctico.

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2 .- Se pueden guardar enlaces interesantes directamente desde el navegador. Incluso en el ordenador, solo es necesario pulsar el icono de la aplicación y se guarda en la carpeta deseada.

3 .- Las notas se pueden organizar por carpetas y estas en pilas. Es básicamente un sistemas de carpetas y subcarpetas, muy cómodo y sencillo para organizarlas y acceder a ellas rápidamente.

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4 .- Se pueden crear listas. Esta es mi función favorita. Ya he dicho que soy muy desordenada así que necesito extremar el orden para no dar cancha libre al caos. Normalmente organizo todo mi flujo de trabajo con listas: Listas de ideas para clases, para proyectos, para entradas de los blogs. Luego cada uno de los proyectos, etc, los divido en tareas y subtareas que van también en listas y que voy tachando según las voy terminando, de esta forma, siempre sé en qué punto estoy en cada tema.

5 .- Programar recordatorios. Probablemente es la función que menos uso porque me manejo muy bien con el calendario de Google, aunque la empleo para las entradas de los blogs, para llevarlo todo centralizado desde el mismo sitio.

6 .- Workchat. Aunque  me parece utilísima tampoco la uso mucho porque ninguno de los compis con los que más trabajo en equipo usa Evernote, pero esta utilidad es genial para este tipo de trabajos en equipo ya que es un chat desde el que puedes intercambiar las notas, listas, carpetas etc, que tienes en la aplicación, al instante con los compañeros con los que estés trabajando.

Como veis es una aplicación muy completa. Además es muy fácil de usar, muy intuitiva, que para alguien nulo con la tecnología como yo, es un punto a favor muy importante. Por otro lado es muy versátil y no se restringe solo al mundo laboral, de hecho yo la uso para hacer las listas de la compra, organizar mis libros, llevar un control de mis lecturas cada año, recopilar recetas, etc.

Como punto negativo, apuntaría el hecho de que en cada dispositivo la  aplicación es un poco diferente así por ejemplo, mientras que en las tabletas se puede acceder a la barra de notas directamente desde el escritorio,  en el móvil hay que acceder a la aplicación al igual que en el ordenador, aunque en este último caso hay disponible una aplicación para el navegador que nos permite guardar directamente en la libreta que deseemos la página que estamos consultando. En realidad, no supone un problema demasiado grave, aunque es cierto que si trabajamos habitualmente con los tres dispositivos, sobre todo al principio puede resultar un poquito desconcertante.

Seguro que me dejo montones de utilidades. Como he dicho antes no soy muy hábil y también soy una firme defensora del menos es más,  no me gusta crearme tareas para ocupar funciones, y estas que os he presentado son las que cubren las necesidades que tengo hoy en día, así que os invito a que si conocéis y usáis la aplicación, nos ilustréis con otras funciones que yo me haya dejado en el tintero y que a vosotros os parezcan útiles e interesantes.

ESTE REFRÁN ES MUY FORMAL. UNA ACTIVIDAD PARA TRABAJAR LOS REFRANES EN LA CLASE DE ELE

Hace unos días, una de mis alumnas del grupo de nivel superior me preguntó si podíamos ver en clase los refranes. Decir que casi lloró, sería quedarse corta, porque creo que soy la persona de mi generación que más refranes usa al día en toda el área hispanohablante ¿Soy una paleta? Puede ser, pero yo prefiero considerarme una transmisora de la cultura popular.

Lo cierto es que cuando intento dar una clase de refranes, me sale mal. No resulta un fracaso pero si algo muy anodino y es que aunque es un tema que me encanta, no suelo dar con la clave para que los alumnos se enganchen con él.  No he encontrado una manera eficaz y divertida de trabajarlos  hasta ahora.

Esta vez se han conjuntado los planetas, porque justo cuando volvía a casa desde el trabajo escuché en la radio a un cómico que hacía una imitación de un famoso entrenador argentino, conocido por su enrevesada manera de hablar y entonces se hizo la luz. Estos estudiantes han creado un grupo de WhatsApp para clase así que decidí darle un uso más práctico y les lancé un reto: cada día hasta fin de mes (diez días) les mandaría un refrán al chat del grupo, pero el refrán estaría redactado de una manera un tanto formal y muy pedante. Ellos deben descifrarlo y así encontrar el original.  El estudiante que adivinara el refrán original obtendría un punto, el que explicará su significado obtendría otro punto y por último el que hiciera un ejemplo correcto con el refrán usando nuestra clase como contexto ganaría otro punto. El que, transcurridos los diez días, obtuviera más puntos ganaría un premio.

¿Cuáles eran los objetivos?

1.- Que desarrollen herramientas de deducción. Los refranes y las frases hechas son muy complicados ya que remiten a realidades de un pasado muy lejano, que nos es ajeno incluso a los hablantes nativos, aunque nosotros, al habernos educado en nuestra cultura hemos interiorizado sus significados. A ellos no les queda más que alguien se los explique o intentar deducir su significado a partir de palabras que conocen, contexto en el que se dice la frase, relacionarlos con expresiones similares en su idioma, etc.

2.- Que entiendan que no pasa nada por no entenderlos a veces,  que no es un problema de falta de nivel por su parte, que no es una carencia de gramática o vocabulario (lo que más les importa en general) sino que es un aspecto más cultural y de ahí paso al siguiente objetivo.

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3.- Que aprendan a darle  la importancia que merece al componente cultural. Que sean conscientes de que una lengua refleja la cultura en la que se desarrolla y que sin entender esta, es muy difícil aprender un idioma a la perfección.

4.- Que todo esto les ayude a tener más confianza en sus capacidades y en sus conocimientos. Que se sientan más seguros al usar el español ya que tienen la capacidad y los recursos de solucionar los problemas de comprensión de expresiones muy complejas que puedan encontrar en su día a día.

¿Ha habido problemas?

Claro que sí.  El, primero es que al ser un actividad voluntaria, algunos no han participado en absoluto. Por otro lado, ha sido complicado sincronizar: algunos de los estudiantes no están operativos con el teléfono a la hora en la que mandaba los mensajes así que cuando se conectaban la solución ya se había enviado y me imagino que fue un poco frustrante. Por suerte, pasados unos días me avisaron y acordamos una hora para enviar los refranes, de modo que todos tuvieran las mismas oportunidades. Y claro, mi cabecita: un par de días se me pasó mandarles los refranes. Para la próxima me pondré alarmas en el móvil.

El resultado

En general creo que al menos han ganado confianza. De hecho ahora en clase estamos leyendo “Manolito Gafotas” y todavía no me han preguntado ninguna expresión, y eso que una de las peculiaridades del libro es que está plagado de ellas.

Por si  queréis probarlo en clase aquí os dejo los refranes que yo utilicé.  Contadme cómo os ha ido, si habéis inventado otros, etc.

Los refranes

  • Cuando el cauce fluvial emite decibelios, H2O transporta.
  • Más vale ave paseriforme en la parte del cuerpo humano que está unida al antebrazo por la muñeca, que diez veces diez desplazándose por el aire impulsados por las alas.
  • Más sabe el príncipe de los Ángeles rebelados contra Dios por ser alguien de avanzada edad, que por ser el representante del espíritu del mal.
  • Camine mi persona con una temperatura corporal alta y que lo celebre con risas el conjunto de personas de un lugar.
  • No hay más invidente que el que no siente el deseo de percibir el mundo por medio de sus órganos visuales
  • Mamífero doméstico de la familia de los Cánidos emite con fuerza su voz repetidas veces, es poco propenso a clavar sus cuerpos duros engastados en cada una de las dos piezas que limitan la boca de los animales vertebrados. 
  • De una pieza de madera generalmente cilíndrica sale un fragmento irregular que salta o queda de un objeto de madera que se rompe irregular, con las mismas características que el primero.
  • La persona que se aproxima a una planta de tronco leñoso y elevado, que se ramifica a cierta altura del suelo, de buena calidad, es protegida por una buena proyección oscura que el anterior lana sobre él.
  • En el hogar del hombre que tiene por oficio labrar el hierro, se usa utensilio cóncavo con mango para tomar sopa, hecho con la parte sólida de los árboles.
  • Una vez fallecido el mamífero de la familia de los cánidos, se solucionó el problema ocasionado por la zoonodis provocada por el virus Rhabdoviriade, que afecta a algunos animales domésticos y también al hombre.